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El Simbolo Cristal — El Clan de los Magos

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—«El Clan de los Magos» es la segunda parte de la saga titulada «El Símbolo Cristal». Con los tres pergaminos en mano, Yuke y los demás deciden protegerse en Serket y planear cautelosamente su siguiente movimiento. no pueden precipitarse. No pueden fallar. El destino de Abyus y de todo Tekoa está ahora en sus manos. Sin embargo, después de un ataque inesperado, todo da un giro dramático y se enfrentan a la difícil decisión de huir a la mítica ciudad de Gelge. En una aventura plagada de revelaciones, descubrirán que Abyus y sus Emisarios no son el único enemigo que acecha. Alguien más vigila desde lo oculto. ¡Los peligros provienen de todas direcciones! Ya nada está a salvo. Tanto Yuke como todo Tekoa presienten que algo terrible sucederá... El Clan de los Magos está cerca.
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Prologo
La noche se mostraba esplendida, serena, propia de
relatarse de mil maneras con la mano poetica de algun
artista inspirado. Las dos lunas brillaban en toda su mag-
nificencia dandole una dramatica iluminacion a la esce-
na. A esa escena terrible, como si se tratara de la mancha
oscura en un gran pergamino blanco. Las sombras alar-
gadas y el alto contraste servian como estimulantes en
esa enorme plaza nublada que semejaba una cortina para
todo aquel que fuese un expectante inesperado.
Un crujido muy potente pero lejano rompio el si-
lencio. Se trataba de un sonido muy caracteristico en esa
ciudad, extremadamente similar al de un tronco abati-
do por el viento. La brisa ululaba juguetona por toda
la plaza, revolviendo la neblina como enormes punados
de arena. Aun asi, todo se mantenia quieto y en silencio.
Casi hipnotico, casi sepulcral.
El suelo de piedra, gelido a medianoche, engalanaba
la plaza provista de muchas decoraciones y modificacio-
nes arquitectonicas innecesarias, unicamente esteticas. Y
sobre el, de rodillas y con una espada abrazandole el cue-
llo, un chico de no mas de veinte anos temblaba a mas
no poder, sudando gotas frias que sentia petrificarse en
su frente. Su cabello se pegaba a su piel humeda por el
sudor, moviendose al compas de su agitada respiracion.
No lograba disimular el miedo que sentia, ese pavor que
se habia aduenado de cada parte de su cuerpo.

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El Simbolo Cristal -- El clan de los magos
Fabian Alonso Porras Saenz
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La espada se deslizo suavemente por su cuello pero
tratando con gente como esa. No, no, no. No es nada
sin herirlo, solamente mostrandole el lado amable de sus
inteligente hacer lo que haces, y menos si hablamos de la
opresores. El chico movio sus ojos en todas direcciones
ubicacion de esta isla que tanto necesito encontrar.
sin control. Conocia quienes eran esas personas frente a
La mujer dibujo una sonrisa cinica antes de colocar
el, pero estaba decidido a pagar el precio necesario por
la punta de la espada justo sobre la garganta del chico.
sus errores.
--Hagamos un trato. Me dices que descubriste jun-
--Asi que eres tu. Bah! Es una lastima tener que
to a ese irubi tuerto sobre el paradero de la isla, o te
sorprender de esta manera a un chico tan apuesto.
atravieso lentamente con esta espada. No te parece que
La mujer que hablaba tenia un acento encantador,
soy muy benevolente contigo?
como el de un depredador que lanza sus encantos para
Finalmente el chico se atrevio a mirarla directamen-
atraer a su presa. Se veia tan delicada como la bande-
te a los ojos, casi llorando. Su mirada reflejaba la perdida
ra agujereada, gris y negra, que ondeaba justo detras de
de toda esperanza de sobrevivir a esa noche. Abrio la
ella.
boca con dificultad antes de ratificar su postura ante la
--No me pone nada contenta verte aqui, solo -le
situacion.
dijo nuevamente. La mujer se acomodo su larga cabellera
--Lo que tu me hagas jamas tendria comparacion
negra sujetandola con un trozo de tela, y se coloco un
con lo que el me haria si se da cuenta que lo he traicio-
pequeno sombrerito que hasta el momento cargaba en
nado.
su mano, en la que no sostenia la espada-. Hasta donde
La mujer desdibujo su sonrisa y adopto una postura
tengo entendido, tu viajabas con un irubi tuerto. Es eso
mucho mas rigida y soberbia, siempre sin mover la espa-
cierto?
da del cuello del chico.
El chico se limito a cerrar forzadamente sus labios
Lo alto de la ciudad seguia mostrando una hermoso
tratando de que su mirada timida reflejara la fortaleza de
mar de estrellas que, junto a las lunas, daban el ambiente
su espiritu.
idoneo para apreciar los gelges. La brisa soplo una ulti-
--No respondes? NO RESPONDES?! -le gri-
ma vez agitando la larga cabellera de la mujer.
to-. Estupido chico! Acaso no sabes quienes somos?,
--Cuando entenderan todos ustedes que Abyus es
acaso no sabes quien soy yo?
tan solo un titiritero muy bien entrenado? -cuestiono la
--Se perfectamente quien eres y que haces.
mujer-. Pero esta bien, dejare que sigan cayendo una y
--Ahhh perfecto, entonces debes estar al tanto de lo
otra vez en los mismos errores; tarde o temprano yo mis-
que hare contigo si no me dices lo que te pido que me
ma me encargare de que nunca mas los vuelvan a come-
digas... lo que te exijo que me digas.
ter. Tu seras tan solo el primero de muchos mensajes que
El chico volvio a cerrar sus labios, desviando la mi-
enviare, para que todos sepan que las cosas cambiaran en
rada, pero sin poder ignorar el temblor producido no por
poco tiempo. El viento pronto estara a nuestro favor.
el frio, sino por el miedo.
Lanzando una ultima mirada, femenina e hipnoti-
--Yo se que tu y ese irubi han estado trabajando para
zante, estiro el brazo con todas sus fuerzas. Un segundo
un cliente... mmm, como decirlo? Un cliente muuuy
mas tarde, la espada reaparecia tenida de rojo, dejando el
interesante. No creo que sea una buena idea que andes
cuerpo del chico tendido en el suelo de la plaza...

Segunda parte

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El Simbolo Cristal -- El clan de los magos
Fabian Alonso Porras Saenz
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Nunca imagine que mi viaje desde Tuiket me trae-
traemos el trozo de Cristal con nosotros, no vamos a po-
ria hasta las altas montanas de Serket. Aqui el frio y la
der estar en paz. Cuanto desearia cerrar los ojos y que
nieve me ayudan a recordar todo lo que hemos pasado
todo volviera a ser como antes! Aunque ya se que nada
para llegar hasta aca. Desde el primer encuentro con dos
sera como antes...
ogros en Los Molinos, donde conocimos a Ifrius y a
Ahora somos parte de esta aventura, por mas dolor,
Montblanc, hasta la batalla en las ruinas de Glegorie-
pereza, miedo o enfermedad que nos de. Al menos de-
th. Aunque no puedo negar que me gustaria tener aqui
searia no ser alergico al frio... .
conmigo un poquito del calor que nos achicharraba en
el desierto de Ilmunt. Son tantas cosas las que por poco
olvidamos. El bosque de Materita, el viaje en el barco
pirata, el pantano de Uvriaka y la batalla con el cangrejo
Kamuh. Tan solo espero que algun dia pueda volver a
recorrer todo este viaje sin tener encima la presion de
ser perseguido por el terrible Abyus. Cada dia tengo
mas ganas de que alguien le de su merecido! Aunque,
pensandolo bien, Montblanc podria ser el encargado de
eso. Desde que se libero de su control mental nos ha
contado muchos secretos sobre Abyus y su historia. Sera
posible que algun dia pueda haber un grupo como el de
los Ocho que por fin pueda derrotar a Abyus y a sus
Emisarios?
Este tiempo me ha ayudado a hacerme muy buen
amigo de Jeregar y de Montblanc, y por supuesto, mas
aun de mis viejos amigos: Ezel y Kilio. He aprendido
mucho de ellos aunque yo, en lo particular, no les haya
ensenado casi nada. Gracias a Ezel he aprendido a creer
en mis amigos; gracias a Kilio, a verle el lado positivo a
todo; de Jeregar, a darle importancia a las cosas que de
verdad la merecen; de Ifrius, a ser fiel; y de Montblanc...
muchas cosas, aunque espero que algun dia me pueda
ensenar a usar la magia, tal y como el lo hace.
Debo admitir que siento mucha curiosidad por lo
que vaya a acontecer con nuestro viaje. Esta estadia en
Serket parece ser muy adecuada y lo suficientemente
oculta de la mirada de Abyus. Pero mientras tengamos
los tres pergaminos, y mientras Abyus siga creyendo que

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asi acabarian sus dias. Pero Yuke no era alguien confor-
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mista y mucho menos pesimista. Preferia mencionar uno
que otro chiste o burla en sus monologos mentales y pa-
Las magicas cumbres
sar el tiempo divirtiendose, aunque ironicamente fuera a
expensas del mismisimo Abyus.
de Serket
Desde aquel dia en que llegaron a Serket, una es-
pecie de ronquera dolorosa lo afecto, razon por la cual
habia evitado mencionar una sola palabra. Estar mudo, y
practicamente sordo y ciego por la ventisca, provocaba
que sus animos subieran y bajaran inestablemente, como
n hilillo de brisa zigzagueaba libremente por
si se tratara de una chica bolttie adolescente. Cada diez
toda la ciudad, tan jugueton y helado como
segundos tenia que sacudirse la capa de nieve que le caia
cualquier hilillo de brisa alli en Serket. Los pelitos del
sin excepcion alguna. Aunque ahora entendia por que
cuerpo de Yuke se erizaron de inmediato. Ni siquiera las
nadie sospecho nunca que alli hubiese una ciudad.
capas blancas que una vez les entregaron los aris servian
Fue muy curioso ver que los arboles alli no esta-
para protegerlos de semejante frio. Yuke no podia pa-
ban por completo cubiertos de nieve. Con esa ventisca
rar de imaginar decenas de suposiciones extravagantes
deberian ser monticulos blancos y no frondosas copas
sobre la procedencia de aquel frio tan ingrato. Cuanto
azules danzantes. Si, danzantes. Esos arboles se llamaban
deseaba un poquito de aquel desierto en el que una vez
buraios, y daban unos frutos color naranja muy deli-
se quejo del calor. No habia un solo sitio en el que
ciosos y jugosos llamados de igual forma que su arbol.
se pudiera estar a gusto con el clima? Claro que si, en
Eran arboles muy altos, tan altos como los huascuis don-
Tuiket. Pero Yuke ya no anhelaba Tuiket tanto como lo
de vivia Yuke.
habia hecho antes. Sus piernitas se habian acostumbrado
Estar debajo de ellos brindaba una sensacion ma-
a las aventuras sorpresivas que surgian como plantas en
gica, porque nunca paraban de deshojar esas redondas
su caminar. Aunque esto no significaba que no quisiera
hojas azules que flotaban delicadamente cual papel, a
estar en un sitio tranquilo sin preocupaciones que invo-
pesar de la fuerte ventisca. Los habitantes de Serket de-
lucraran cristales o hechizos.
cian que los buraios tenian magia arraigada dentro de
Mantener un monologo en su mente fue algo que
ellos, y por eso nunca dejaban de florecer y de deshojar.
practico desde que Montblanc llego a Serket. La noticia
Tambien crecian como a ellos se les antojara, a veces
de que habia podido enganar a Abyus era algo relativa-
en formas de colochos y a veces crecian tan rectos que
mente bueno, teniendo en cuenta que ahora Abyus no
alcanzaban alturas descomunales. Para Yuke estos arboles
sospechaba de Montblanc. Sin embargo, no le era del
eran lo mejor de Serket. A pesar de que le gustaba el frio
todo reconfortante darse cuenta de que ese ente ma-
y la blancura de la nieve, no habia nada en ese lugar que
ligno seguia creyendo que ellos eran los portadores del
le agradara mas que algo de calidez. Por iniciativa propia
Cristal. La tarea de ser los senuelos de Abyus los acerco a
descubrio que esos arboles eran tan calidos como nada
su muerte a tal grado que estaba del todo seguro de que
lo era alli. Tenian una calefaccion interna que parecia

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El Simbolo Cristal -- El clan de los magos
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producto de la magia. Seria verdad que esos arboles eran
acceso, un lugar, de por si, ya dificil de alcanzar. Se decia
magicos? A fin de cuentas, todo en ese sitio tenia algo
que para subir a ese sitio era necesaria la compania de
de magico. Simplemente haberlos resguardado de una
uno de los sabios de la ciudad. No se le permitia subir a
ventisca mortal y de la persecucion de Abyus ya era mas
cualquier persona. Era un sitio sagrado, un sitio de ora-
de lo que podian haber pedido.
cion y tranquilidad. Muchos hallaban la armonia interior
Serket era una ciudad muy bella. De no haber sido
en lo alto del templo, recibiendo la fuerte brisa gelida
por la nieve, Yuke podria ver que todas y cada una de las
que invadia la cima de la montana, haciendoles ver que
edificaciones parecian construidas por la misma persona,
mas alla de las dificultades siempre era posible hallar la
como si cada parte de la ciudad fuera una pieza de un
paz. Para todos aquellos que sabian que la paz que se
enorme rompecabezas. Estaba construida de tal forma
busca, pocos la encuentran era muy probable que el si-
que todo rodeaba la plaza central, como si se tratase de
tio para hallarla fuese en lo alto de Serket, en el Templo
una espiral expandiendose hasta los limites de la mon-
de la montana.
tana. El suelo de la ciudad estaba adoquinado por rocas
Durante las tardes, Yuke solia pasearse por la ciudad.
de un color dorado opaco, colocadas de forma perfecta,
Su monologo sostenia charlas y debates muy interesan-
de manera tal que, si no hubiese nieve, se veria como
tes, entre los cuales la ciudad de Serket, Abyus, los perga-
una ciudad con luz propia. A excepcion de ello, todas las
minos y el Cristal figuraban la mayor parte del tiempo.
construcciones eran muy simples, casi siempre cuadradas
Su explorador interno le revelo muchos hallazgos
en la medida de lo posible. Adornaban las jambas de las
maravillosos para el. Desde los mismos buraios, hasta
puertas y las ventanas con grabados rupestres, casi dibu-
unas cavernas muy profundas y hermosas. Alli dentro,
jados a base de reticulas, semejantes a un friso con estili-
vio que las raices de los buraios que crecian sobre las ca-
zaciones de animales o personas. Todo era muy simetrico
vernas descendian como atraidas por la gravedad, atrave-
y hermoso, con una simplicidad envidiable, pero deta-
sando la tierra hasta salir por debajo, justo en el techo de
llista. Asi era Serket, una ciudad escalonada cual piramide
las cavernas. Se clavaban delicadamente en lo hondo de
invertida, siempre concentrica y cubierta por la nieve in-
un lago subterraneo de un color azul casi fosforescente.
cesante de la montana. Una ciudad solemne, hasta cierto
La luz misteriosa que emitia el lago iluminaba todos los
punto venerable, como exornada por un poeta virtuoso
muros de la caverna con una luz calida.
que la hizo brotar de sus labios.
Ago les explico que Serket era el nombre que reci-
A lo largo del puente de entrada a la ciudad se po-
bio el volcan sobre el cual se construyo esa ciudad, pero
dian encontrar grandes esculturas de pigmios y perso-
que desde hacia muchisimos anos el volcan estaba inac-
nas irreconocibles, posiblemente divinidades o reyes an-
tivo. Su crater se habia obstruido con muchisima tierra,
tiguos, seis de ellos en total. Las seis esculturas hechas
justo debajo de la plaza. Muchos lagos de agua calida e
con una piedra negra, preciosa, miraban la cima de la
hirviente descansaban bajo tierra, y todos los arboles ha-
montana, pasando su mirada por sobre la plaza central.
bian aprovechado esto para nutrir sus raices con el calor
A un costado de ella, subiendo por unos escalones que
y mantenerse con vida. Todo esto daba lugar a un paisaje
ascendian como un rio hasta la cima, estaba el Templo
mitico tambien en el subsuelo de la ciudad, sitio en el
de la montana. Era un sitio sagrado al que pocos tenian
cual Yuke pasaba dias enteros escribiendo en un pequeno

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El Simbolo Cristal -- El clan de los magos
Fabian Alonso Porras Saenz
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cuadernito que le regalaron. Alli hizo dibujos y narro
te, Yuke sentia lo mismo de aquella vez en que entro a
absolutamente todo lo que les habia sucedido desde el
la ciudad de las Piramides de Bronce. Algo entre ambas
primer dia de viaje. Incluso escribio un par de hechi-
ciudades era igual. Seria posible que la misma magia
zos de Montblanc; aunque, para su desdicha, nunca pudo
que envolvia las Piramides de Bronce estuviera tambien
realizar ninguno por mas que lo intento.
presente en Serket?
Posiblemente el estar entrando y saliendo de esas
cavernas provoco que aumentara la ronquera de Yuke.
Siempre supo que pasar de un sitio calido a uno helado
no le haria nada bien. Fuera, por toda la ciudad y mas
alla, la nieve caia cargada de granizos, a una velocidad
descomunal. Los vientos a tales alturas eran agresivos,
golpeando sus rostros como si un dios mitologico sopla-
ra justo sobre ellos.
Las gentes en Serket habian construido muchisimos
puentes que armaban caminos elevados por sobre los
acueductos del sitio. La produccion de agua, debido al
calor subterraneo que derretia la nieve, dio origen a este
sistema organizado y efectivo de acueductos. Estos acue-
ductos, que bordeaban en circulos la ciudad, descendian
como terrazas escalonadas irrigando campos donde se
cultivaban frutos desconocidos por Yuke y los demas.
Habia ciritos, baias, ferioieres y pulmirias. Este ecosiste-
ma artificial proporcionaba alimento y abrigo a todos los
de Serket. La misma magia que envolvia la ciudad evita-
ba que la nieve se aferrara en las hendijas de las rocas, por
lo que ninguna casa se destruia con el hielo.
Los pocos arboles que si estaban cubiertos por la
nieve eran enormes, de troncos demasiado gruesos como
para cortarlos. Yuke pensaba que de haber juntado una
docena de esos arboles podrian construir una muralla
impenetrable o un habitat para cientos de miles de ani-
males.
A pesar del ambiente ajetreado que simulaba la ven-
tisca, todo alli emitia un aura apaciguadora. No hacia
falta estar mas de un dia en Serket para darse cuenta de
la verdadera magia que envolvia la ciudad. Efectivamen-

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esto, sintio la presencia de alguien que se acercaba justo
2
antes de sentarse a su lado.
--Hola, tu! Nos vimos obligados a proteger esta
Ago Dellai
ciudad. Muchos de los que buscan la entrada nunca ven
este puente, y muchos otros que no buscan la ciudad lo-
gran encontrar la entrada a traves de ese mismo puente.
Otros simplemente se mueren.
--Ah... hola!, por cierto. Y eso por que sucede?
--Porque es un puente magico, simplemente por
eso. Toda la ciudad es magica. Crei que ustedes ya lo
ilio encontro la misma fascinacion por Serket.
habian descubierto despues de los primeros dias de estar
Le encantaron los arboles calidos tanto como
aqui.
a Yuke. De vez en cuando se abrazaba a ellos como un
--Digamos que si teniamos nuestras hipotesis, aun-
cachorro acurrucado a su madre. Le encantaba la venta-
que venir aqui fue idea de Montblanc, supongo que el
ja de tener tanto pelo cubriendo su cuerpo, hecho que
ya sabia eso.
proporcionaba constantes burlas de el hacia los demas.
--Si, el suele saber mucho sobre todo, es un sabion-
Mas de una vez tuvo que ponerse hielo en los chichones
do; practicamente el unico pigmio terco y sabiondo. Los
provocados por Montblanc.
demas somos mas humildes al respecto. Por cierto, mi
Todos disfrutaban tanto de una paz que solo dis-
nombre es Ago Dellai, aunque basta con que me llames
frazaba la realidad. Quizas resulto ser algo necesario.
Ago. Ademas, nadie me ha puesto un sobrenombre nun-
Cuando la alegria resulta ser tan desbordante, el mismo
ca, al menos ninguno que me guste. Que tristeza!
cuerpo expulsa lagrimas para desahogar su alegria; posi-
--Que curioso! -sonrio Kilio. Aunque no estuvo
blemente de la misma manera, ellos se vieron obligados
del todo seguro si Ago entendio el sarcasmo-. Y como
a olvidarlo todo para alegrarse y sentir paz, por lo menos
hacen para que un puente de piedra se mueva solo? Hay
por unos instantes.
algun hechicero que se dedique todo el dia a mover el
Ese era el sitio perfecto para ver el paisaje a cientos
puente de un lugar a otro? Vaya trabajo importante!
de kilometros de distancia. Desde alli sentian que mi-
--Si, ya se que suena raro, pero en realidad el puente
raban desde lo alto de una nube, aunque muchas veces
si se mueve solo. Es muy complicado, ni siquiera yo lo
esto fuese practicamente cierto. La altura de Serket era
entiendo, y eso que llevo toda mi vida aqui.
compartida, entre otras cosas, por nubarrones blancos y
Ago era un comerciante, un trabajo poco agradable
aun mas gelidos que la nieve que pisaban.
teniendo en cuenta que Serket era una ciudad demasia-
De vez en cuando, Kilio creia ver un puente bri-
do alejada de toda civilizacion. Pasaba la gran parte del
llante en la entrada de la ciudad, apareciendo y desapa-
ano viajando de un sitio a otro con una carreta repleta de
reciendo en intervalos irregulares. Otras veces creyo ver
todo tipo de cosas. Segun sus propias palabras: No hay
que el puente reaparecia en sitios distintos, como por
nada que no se pueda comerciar, vender, intercambiar,
arte de magia. Un dia en especifico, mientras observaba
y hasta regalar, a excepcion de la vida misma... aunque

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El Simbolo Cristal -- El clan de los magos
Fabian Alonso Porras Saenz
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muchos crean que si.
a veces hasta daba un poco de miedo, razon por la que
Al igual que Montblanc, Ago era un pigmio. Kilio
casi todos evitaban relacionarse con el.
se sorprendia del parecido entre todos los pigmios. Si no
Kilio comprendio que Ago y Montblanc se cono-
fuera porque es imposible, diria que todos los pigmios
cian de alguna manera, aunque le era imposible tratar de
eran hermanos de sangre. Ago vestia ropas muy descui-
adivinar cuando o como se conocieron. Ni siquiera le
dadas, aunque tenian unos disenos muy extravagantes
era posible tratar de adivinar en que epoca de sus vidas
para un simple comerciante. Un sombrero rojo, ador-
lo habrian hecho, porque ninguno de los dos se veia tan
nado con botones de madera, caia por su espalda cuan
viejo ni tan joven. Ahora que lo pensaba, tratar de adi-
larga era, finalizando con un cascabel muy ruidoso en la
vinar la edad de Montblanc le resultaba tan dificil como
punta. De esta forma resultaba molesto oir el cascabel
tratar de comprender su comportamiento. Aun despues
cada vez que Ago se estaba acercando.
de que Montblanc les habia revelado que Abyus lo es-
Tambien vestia con la misma falda de los pigmios,
tuvo controlando por mucho tiempo, Kilio no descarto
que caia hasta sus tobillos, y era del mismo tono rojizo
una posible bipolaridad en el.
que su sombrero. Un chaleco lleno de adornos dorados y
El yelmo de Ago no era tan majestuoso ni tan ate-
muchos bolsillos era la unica prenda que lo protegia del
morizante como el de Montblanc, pero si era mucho
frio, aunque sinceramente nadie sabia por que Ago no
mas extrano y divertido. Ya resultaba poco sorpresivo
se estaba congelando todo el tiempo. Sus piernas y sus
que las pertenencias de Ago fueran tan extranas. El yel-
brazos estaban repletos de pulseras de madera. Mas tarde,
mo era casi liso y con un par de huecos redondos para
Ago explico que esas pulseras estaban fabricadas con la
cada uno de sus ojos. Una hendija recta lo rasgaba desde
misma madera de los arboles calidos, y que, al igual que
los ojos hasta la parte baja, simulando a la perfeccion las
los arboles, magicamente mantenian calor dentro de si.
rayas de su cara. Aparte de ello, unas rayas semejantes,
Sin embargo, habia una de esas pulseras que era diferen-
el ceno fruncido, contrastaban ironicamente con una
te de las demas, aunque Ago no quiso explicar en que
sonrisilla divertida que se dibujaba en la mascara. De tal
sentido.
manera que Ago podria estar enojado o triste, pero con
A todos los pigmios, al alcanzar la madurez, se les
su yelmo puesto siempre parecia estar sonriendo. Esto
llenaba el cuerpo de rayas azules; pero las rayas siempre
servia unicamente para que Ago se viera divertido y es-
eran diferentes, no habia pigmio que las tuviera en el
peluznante al mismo tiempo.
mismo lugar que otro. Ago, en particular, tenia un par
La mayor parte del tiempo que estuvieron en Serket
de rayas que descendian en linea recta por su rostro, ras-
se alojaron en la casa de Ago. Tenia un ambiente poco
gando la piel desde el centro de sus ojos hasta el cuello,
acogedor, a pesar de que tenia un arbol calido dentro de
como si fuera el rastro de las lagrimas. Muchos lo llama-
ella. Posiblemente, Ago nunca le dedico mucho tiempo,
ban io huikiriiki, que traducido significa el lloron
teniendo en cuenta que casi nunca estaba en ella. Dentro
o el chillon, apodo que calzaba bastante bien con el
del pueblo era un poco subestimado, tanto el como su
cascabel chillon que tenia Ago en su sombrero. Definiti-
casa. Muchos se referian a el y a su llamada casucha con
vamente, Ago era un pigmio muy poco ordinario -aun
caras arrugadas o palabras poco amables. Daba lastima
entre los mismos pigmios, que de por si ya son raros-, y
que se tratara asi a un pigmio tan amigable como el.

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