GRASAS TRANS ¿QUÉ SON Y COMO NOS DAÑAN?
uando el uso de la margarina desplazó al de la manteca, nadie imaginó que años
después, el consumo de esta grasa también se pondría en tela de juicio por los efectos
C que causa en la salud. ¿Por qué están causando controversia la margarina y otros
cientos de productos alimenticios industrializados en los que se utilizan grasas vegetales?
LA IMPORTANCIA DE LAS GRASAS
Los lípidos, popularmente conocidos como grasas, tienen una acción fundamental en la dieta,
ya que son fuente de energía: cada gramo aporta 9 kilocalorías, más del doble que las proteínas
y los carbohidratos. Asimismo, las grasas ayudan a la absorción de las vitaminas A, D, E, K y de
los carotenos, entre otras funciones.
Si se consumen con moderación, tanto las grasas de origen vegetal como las de origen animal
contribuyen al desarrollo y mantenimiento de la salud. Como fuente de energía las grasas son
tan eficientes que el organismo almacena cualquier exceso de grasa como reserva energética
en caso de ayunos futuros, pero en exceso la grasa se concentra en abdomen y cintura, así
como en arterias y en ciertos órganos, como consecuencia pueden presentarse problemas de
salud como obesidad, aterosclerosis, hipertensión y diabetes, entre otros.
¿QUÉ SON LAS GRASAS TRANS?
Las grasas trans o también llamadas grasas vegetales parcialmente hidrogenadas, son ácidos
grasos insaturados que se forman cuando los aceites vegetales se procesan y se transforman en
más sólidos o en un líquido más estable. A este proceso se llama hidrogenación.
¿DONDE SE ENCUENTRAN?
Existen en la naturaleza, en pequeñas cantidades, ácidos grasos trans producidos por acción de
los microorganismos presentes en el estómago de los rumiantes (ganado ovino, bovino,
caprino). Estos se encuentran en carne, leche y derivados lácteos.
Sin embargo, el tipo y cantidad de grasas trans proveniente de estos alimentos, no tiene efectos
negativos para la salud.
Las grasas trans comienzan a ser vistas como “grasas malas” a partir del siglo XIX ya que la
industria por razones tecnológicas (para la elaboración de algunos alimentos) hidrogena
parcialmente los aceites vegetales para formar grasas semisólidas que se emplean en
margarinas y alimentos procesados, haciendo que éstos resulten más atractivos.
Se utilizan porque hacen que el alimento tenga: tiempo de conservación más prolongado,
mayor estabilidad durante la fritura, mayor solidez, mayor maleabilidad para su uso en
repostería
Con respecto a los ácidos no hidrogenados se vuelven rancios antes, son menos estables,
sinembargo los hidrogenados no alteran el sabor del alimento.
Comenzaron así a utilizarse margarinas o aceites hidrogenados para elaborar preparaciones y
productos como: galletería dulce y salada, panaderia (panes y bizcochos), productos de
confitería (masitas y alfajores), masas de pascualina o empanadas envasadas, margarina y
shortening, snacks, comida rápida frita (papas fritas, croquetitas), pop para microondas,
cereales de desayuno, golosinas, baños de repostería, barritas de cereales.
La gente comienza a preferir estos alimentos, considerando la ventaja de reducir el colesterol
de la dieta, entonces optan por sustituir la manteca por margarinas o grasas de tipo shortening.
El resultado final ha sido un creciente uso de grasas aparentemente sanas y ocultas.
¿CUÁLES SON LOS EFECTOS DE ESTAS GRASAS EN NUESTRA SALUD?
Luego de numerosos trabajos de investigación durante muchos años, se evidencio la relación
negativa que existe en el consumo de este tipo de grasas y nuestra salud.
Fue así que en 1990, un artículo en The New England Journal of Medicine demostraba que un
leve incremento en el colesterol inducido por las grasas trans, llevaba a un aumento del LDL
(colesterol malo) y un descenso del HDL (colesterol bueno).
Actualmente se considera que los efectos de los trans son más dañinos que los de los
saturados.
Dentro de sus efectos negativos se encuentran:
- aumentan el colesterol total
- aumentan el colesterol LDL
- aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y ateroesclerosis
- alteran el metabolismo normal de los ácidos grasos en los adipocitos contribuyendo con
la obesidad
- favorecen la resistencia a la insulina
- desencadenan todos los procesos inflamatorios
- modifican los ácidos grasos del cerebro y el sistema nervioso contribuyendo con
enfermedades como Parkinson, Alzheimer y Esclerosis Múltiple, etc.
¿COMO CONTROLAR SU CONSUMO?
Como podemos apreciar, las grasas trans constituyen un riesgo potencial para el desarrollo de
enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en el mundo occidental y en América
Latina.
De allí que se están tomando medidas tanto a nivel nacional como internacional para proteger
de manera rápida y eficaz la salud de la población.
Para ello la American Heart Association coincide con la FAO y la OMS, en que hay que disminuir
al máximo su consumo para evitar enfermedades cardiovasculares, uno de los mayores
problemas de salud para los próximos años.
La FDA estableció la obligatoriedad a partir del 1º de enero de 2006: a partir de entonces, las
compañías deben indicar la cantidad de ácidos grasos trans en el etiquetado de los alimentos
convencionales y suplementos.
Desde agosto de 2006 los países del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) hacen
la propuesta de disminuir el consumo de ácidos grasos trans y rotular el contenido de los
mismos en los alimentos.
La clave está en que mientras ocurre este proceso de transformación en la oferta de alimentos
procesados, cada uno de nosotros actúe como un consumidor comprometido que sea capaz de
elegir productos libres de trans y que reduzca al máximo los snacks y comidas rápidas,
particularmente en la alimentación de los niños.
Por: Rodrigo Reyes (Licenciado en Nutrición)
Contacto:
www.wix.com/nutriconsultores/saludable
nutriconsultores@hotmail.com
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