La Revolución Industrial
En el s. XVIII se inicia una profunda revolución del modelo económico en Inglaterra, y más tarde en el resto de Europa
(agricultura, transportes, producción...) pero que repercutieron también en la sociedad, ya que se pasó de un mundo rural y
campesino a un mundo urbano y de obreros, y los ciudadanos ven como las maquinas marcan el ritmo de producción. Se
pasa de un mundo de nobles a un mundo de burgueses capitalistas.
Es un cambio lento y progresivo, ya que no hay protagonistas tan solo la colectividad, que empezó en 1770 y acabó en 1850.
El término “Revolución Industrial” comenzó a usarse a principios del s. XIX. Uno de los modelos más aceptados de cómo
ocurrió la Revolución es del de Rostow, que habla de 5 fases:
1) Se parte de una sociedad tradicional
2) Se dan las condiciones previas para el despegue (acumulación de capital, explosión demográfica)
3) Despegue -cuando el crecimiento demográfico hace que se desarrollen la máquina de vapor, industria textil, metalúrgica y
siderurgia.
4) Crecimiento sostenido (el crecimiento de un sector implica el crecimiento de los demás)
5) Estos sectores se agotan y aparecen otros nuevos que son los que llevarán a la sociedad al consumo masivo (petróleo,
electricidad, química, motor explosión)
La población
La población crece mucho desde el s. XIX en Europa. En 1700 hay aprox. 100 mill. hab., en 1800 unos 200 mill. y en 1850
unos 270. A este crecimiento hay que sumar las enormes cantidades de emigrantes, que van a EE.UU., Argentina, Nueva
Zelanda y también Sudáfrica. El crecimiento demográfico es especialmente intenso en Gran Bretaña, que pasó de 7 a 40
millones a finales del s. XIX y emigraron unos 17 millones. de personas.
En Francia, al igual que en España, la población crece por debajo de la media, debido a que en Francia la población creció
mucho en épocas anteriores y en España, a que la Revolución Industrial no llegó hasta 1850.
El aumento es debido a la disminución de la mortalidad, que pasó en un siglo, del 30 al 20‰.
•mortalidad
•natalidad
50
40
30
Soc. Actual
20
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10
Soc.
Tradicional
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Hay una relación directa entre Revolución Industr
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l crecimiento demográfico.
En el s. XVIII se creó la 1ª vacuna contra la viruela. Nace la biología microscópica, se inventa la anestesia, mejora del agua
potable, generalización del aseo personal, etc. La mortalidad infantil era aún muy elevada, seguía habiendo epidemias de
hambre, aunque menos frecuentes, y de otras enfermedades (cólera, malaria, tuberculosis...). La natalidad tarda más en
descender (s. XX). Donde más desciende es en Francia. El aumento demográfico provocó un aumento de la demanda, y más
mano de obra disponible, emigración a las ciudades y a EE.UU., Argentina, Australia...
LA REVOLUCIÓN AGRARIA
La revolución agraria fue imprescindible para la Revolución Industrial. Donde primero se da es también en Inglaterra, con
un cambio de la propiedad, que ahora puede ser tanto de la nobleza como de la burguesía, que quiere hacer de la tierra una
inversión capitalista. <Gentry? gentlemen farmers>, así que no dudarán en introducir todo tipo de novedades para
aumentar sus beneficios.
El Parlamento británico dictó una serie de leyes para poder cercar los pastos (enclosure acts), sin estar sometidos a ningún
derecho comunal. Esto supuso un duro varapalo a los pequeños ganaderos y agricultores, que se vieron obligados a vender
sus tierras a los “gentlemen farmers” y a emigrar a la ciudad para trabajar como mano de obra. Se introducen nuevos
productos en la agricultura, así como nuevos sistemas de rotación de cultivos (sistema Norfolk), de esta forma se
aumentaban la productividad y los beneficios.
El trabajo del campo era mecánico pero tirado por animales, y se inventó la sembradora mecánica, de Jethro Tull. Esto
redujo a la mitad el porcentaje de población que trabajaba en el campo e hizo crecer a la población y a la industria, ya que los
beneficios que se obtenían se reinvertían en la nueva industria.
9
LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
La Revolución Industrial se inició en Inglaterra debido a que tenía unas condiciones que no se daban en el continente: eran
el centro de un importante triángulo comercial, la sociedad estamental no tenía tanta importancia, no tenía una monarquía
absoluta, etc.
El despegue industrial inglés se produce por la aplicación de máquinas a ciertos sectores de la industria, que es lo que más
sorprende a los contemporáneos. Se aplica a la industria textil algodonera, siderurgia y carbón. Estas nuevas máquinas eran
máquinas de vapor, inventadas y patentadas por James Watt en 1769. Una de las primeras máquinas era para extraer agua
de las minas (anterior a la máquina de vapor de Watt). La máquina de vapor actúa como motor del desarrollo de la
demanda, ya que necesitaba grandes cantidades de carbón y hierro.
El primer sector al que se aplica es la industria de la lana, textil, pero la lana es más difícil de tejer que el algodón, por lo que
desplazó a la lana (el algodón lo producían los EE.UU., India, Egipto) y como Inglaterra no quiere tener competencia,
prohibe la importación de tejidos, por lo que la India se limita a exportar algodón en rama.
El sistema gremial textil era insuficiente, y aparecen sistemas alternativos (“domestic system”) que hicieron que los
comerciantes acumularan grandes cantidades de capital, reinvertidas en las factorías.
Se produjo un gran avance en el tejido de algodón y el primero fue el de Kay, la lanzadera volante en 1733. Había una gran
demanda de hilo, que se solventó con la primera hiladora mecánica, llamada la “Jenny”, inventada por Heargraves, que
permitía multiplicar por seis la producción del hilado. El siguiente paso lo dio Arkwright, que dio a esta máquina energía
(primero agua y después la máquina de vapor). El artilugio se llamaba Waterframe. Un paso más lo dio S. Crompton, que
inventó la “mule Jenny”, que ya proporcionaba suficiente hilo. Cartwright inventó el telar mecánico, que consiguió igualar la
oferta y la demanda de hilo.
La industria textil se concentró en algunas regiones en torno a puertos (Lancashire, Manchester, Liverpool). Después se
intentaba colocar el mayor número de máquinas en el mismo edificio para mayor rentabilidad y da lugar a la producción
industrial propiamente dicha. Estas máquinas no son atendidas por artesanos sino por una nueva clase, los obreros
industriales. Incluso se contrataba niños porque al ser más pequeños se introducían mejor entre los hierros y no se
necesitaba ninguna preparación.
El consumo de mano de obra se multiplicó casi por cien, que venía del aumento de la población y del éxodo rural. Estos
cobraban muy poco, eran salarios de hambre, y las mujeres y niños cobraban aún mucho menos.
La siderurgia fue uno de los primeros sectores en los que se produjo la acumulación de capital. La producción de hierro era
escasa hasta la aparición de los altos hornos, para la que se necesitaba carbón mineral (hasta entonces era poco más que una
curiosidad), lo que trajo consigo un importante desarrollo de la minería. El carbón mineral no se usa tal cual, sino que es el
coque (invento de Darby), que es el resultado de la calcinación de la hulla. Esto produce en la base del alto horno una serie
de reacciones químicas y sale continuamente una colada (hierro fundido). Era necesario aún aumentar la resistencia del
hierro, y se volvía a calentar el hierro en el horno de “pudelado” de Cort. Después, para eliminar el carbono del hierro y darle
aún más resistencia se inventó el convertidor de Bessemer (el hierro ya era acero).
La industria siderúrgica necesita mucho hierro y carbón, que pesa mucho y vale poco, por lo que su transporte no es
económico, así que se focalizó mucho (en España: Vizcaya y Asturias).
El carbón es una nueva materia prima consumida por la máquina de vapor y la industria siderúrgica. El raíl tiene su origen
en las minas, que al principio eran de madera. Los primeros ferrocarriles transportaban los productos de la mina.
El resultado de la aplicación de todos los factores (siderurgia, carbón, etc.) es el ferrocarril. El ferrocarril fue inventado por la
familia Stephenson (padre e hijo) que patentaron la locomotora, que fue aplicada por primera vez en el recorrido Stockton-
Darlington.
En 1830 se construye la primera línea ferroviaria de pasajeros (Manchester-Liverpool) y se lanza a la construcción de su red,
que pronto pasa al continente (Bélgica, Alemania, Francia...) y a partir de 1860 en el resto de Europa y España.
Como consecuencia de la construcción de las redes ferroviarias la demanda del carbón y del hierro creció, y cuando en
Inglaterra ya no había suficiente demanda se dedicó a exportar máquinas a los países del continente.
El progreso del ferrocarril supone la creación de un verdadero mercado nacional (permite conectar cualquier punto en pocas
horas) y facilitó también el éxodo rural. La industria del ferrocarril fue una gran consumidora de capitales, para lo que se
construyen grandes sociedades anónimas, que canalizan el capital obtenido en la industria textil hacia la industria
ferroviaria. En algunos países solo se podía conseguir gracias a la unión entre los bancos y la Corte. La red española fue
construida con capital francés y no dio beneficios.
La máquina de vapor tardó más en llegar a los barcos, ya que los clippers (barcos veleros) eran lo suficientemente rápidos.
Los primeros barcos a vapor transatlánticos eran los steamers, por donde emigraban muchas personas hacia América.
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CONSECUENCIAS DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
Con la revolución industrial desaparece el sistema estamental que se ve sustituido por las clases sociales, distinguidas por el
capital. Tener capital significa tener dinero, no solo patrimonio. Este sistema no está dividido por leyes ya que todas las
clases tienen las mismas, aunque no sean aplicadas de la misma manera y las diferencias sociales incluso se incrementaron,
por lo menos hasta el primer cuarto de siglo, y también las diferencias educativas, logro revolucionario. Las diferentes clases
sociales son la burguesía (propietarios del capital) y frente a esta la clase obrera (el proletariado) que es la mano de obra que
trabaja en las nuevas fábricas.
La clase obrera o proletariado va a ser la protagonista de los movimientos obreros y socialistas.
La primera revolución industrial exigía grandes acumulaciones de capital para poder hacer frente a las nuevas técnicas
(máquina de vapor, etc.). Esto se consigue recortando gastos, que se hizo en la abundante mano de obra, por lo que los
salarios se mantuvieron muy bajos, y un trabajador no podía mantener a su familia con su único salario, por lo que trabajaba
toda la familia (padre, madre, hijos...) Esta situación será rápidamente denunciada por la prensa, escritores, etc., que son los
primeros reformadores sociales junto con los políticos socialistas. Las jornadas laborales eran de 14-16 horas, no se podía
hablar, silbar, gritar, faltar al trabajo por enfermedad sin llevar un sustituto, no había vacaciones por supuesto, etc.
Alrededor de las fábricas se producía un hacinamiento de barrios hechos para acoger a la inmigración, y estaban hechos en
pésimas condiciones: no tenían abastecimiento de agua, asfalto, había una única habitación, las aguas residuales discurrían
por la calle... Una consecuencia de estos barrios es la aparición de las grandes ciudades.
Cuando no es posible el autoabastecimiento de capital (a partir de 1830 con el ferrocarril) se ponen en marcha nuevos
sistemas, como las sociedades anónimas, bancos industriales que prestaban dinero y además colaboraban en la formación de
las industrias y por último la bolsa.
De Inglaterra salían locomotoras, máquinas de vapor, etc. y la industrialización llegó al continente y a los EE.UU. Las
primeras regiones son el norte de Francia y el oeste de Alemania debido a su proximidad geográfica y porque son cuencas
mineras y siderúrgicas. Tras estas regiones fueron otras como Europa Central y ya por último, avanzado el s. XIX llega al
mediterráneo.
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La Restauración absolutista y las revoluciones liberales
Cuando las potencias vencen a Napoleón creen que lo que han vencido es a la Revolución, no sólo a Bonaparte, por lo que
intentan volver a la situación anterior a la Revolución Francesa.
Sin embargo, no se puede dar marcha atrás en la evolución de una sociedad y una economía, aunque sí en la política. Estaba
apareciendo una economía industrial y con esto una nueva clase, los obreros industriales, así que se volvió atrás en la política
por medio de las armas, y la restauración estaba condenada al fracaso. Las revoluciones de 1820, 1830 y 1848 son el intento
de la burguesía por volver a las ideas liberales, y vencen en 1850, pero es una burguesía conservadora. Así que las ideas de la
restauración están sostenidas por importantes pero pocas personas, como los reyes, el clero y algunos nobles, no todos.
El nuevo orden europeo está definido por cinco potencias: Austria, Prusia, Rusia (potencias absolutistas), Gran Bretaña
(como potencia industrial y por sus intereses en Ultramar) y Francia (debido a la habilidad diplomática de su ministro de
Exteriores Talleyrand). Rusia es la más absoluta de las monarquías (aún existe la servidumbre) con un zar totalmente
opuesto a todo tipo de oposición como Alejandro I, al que le interesa la presencia en los Balcanes, el avispero de Europa, que
pertenecían al Imperio Otomano, con un régimen totalmente feudal. Rusia quería tener una salida al mar y actuar como
“padre” de los eslavos ortodoxos.
Austria por su parte, no es un estado unitario. No es más que la unión de unos estados dirigidos por los Habsburgo, donde
hay checos, húngaros, polacos, eslovenos, rumanos, etc. y su emperador era Francisco II, pero más importante que éste era
su primer ministro y ministro de Exteriores Metternich.
Prusia está iniciando su desarrollo económico y se va a convertir en la gran potencia industrial de Alemania, y también su
crecimiento político, con el reconocimiento de las potencias europeas como gendarme. También consigue varios territorios.
Inglaterra es el modelo opuesto a Prusia, ya que no tiene un modelo político absolutista sino un sistema parlamentario
aunque no democrático. A Inglaterra no le preocupa demasiado la política continental con tal de que no haya una potencia
hegemónica. Lo único que desea es el reconocimiento de su dominio naval, por lo que quiere bases que le permitan abastecer
a sus tropas, y consigue Gibraltar, Malta, Chipre, las islas Jónicas y Hannover, debido a que su rey es de allí.
El representante en el Congreso de Viena es Castlereagh.
Francia es admitida en el Congreso porque era la potencia demográfica, política y económica de la época, y a la habilidad de
Talleyrand, su ministro de exteriores.
Para conseguir restablecer el antiguo orden las cinco potencias se reúnen en el Congreso de Viena en 1814 y 1815, y hay
representantes de varios países lo que constituye una novedad. España tan solo acude para firmar lo que ya está acordado. El
Congreso plasma los principios de la restauración absolutista, y se restauran los reyes legítimos (los pertenecientes a la
dinastía tradicional) al frente de cada país , por lo que en el trono francés se coloca a los Borbones en la figura de Luis XVIII
o en España a Fernando VII. El segundo legitimismo es el origen divino de la monarquía y se produce una total identidad
entre el trono y el altar.
Los vencedores de Napoleón acordaron ayudarse en el caso de que cualquier monarca se viera con problemas. El caso más
significativo es el de España entre 1817 y 1820, el llamado trienio liberal.
Se considera que las potencias europeas tienen una responsabilidad internacional, que la política europea debe ser dirigida
por estas potencias. El tercer principio es el sistema de congresos, como el de Viena. Hay que evitar la guerra por medio de
estas reuniones, que se celebrarán cuando haya problemas, p. ej. el Congreso de Aquisgrán en 1818, 1820 en Troppau, 1821
en Laibach (actual Ljubliana capital de Eslovenia) y el de Verona en 1822 donde se decide intervenir en España.
LA SANTA ALIANZA
La Santa Alianza es otro de los pilares de la restauración absolutista, y es un dique frente a cualquier tipo de revolución
liberal. Es un acuerdo que mezcla religión y política entre Austria, Rusia y Prusia. Inglaterra no participó ya que para los
ingleses resultó sospechoso y no era todo lo práctico que ellos deseaban.
La Santa Alianza mantuvo unida a Europa hasta las revoluciones de 1830 (p. ej. la intervención en España se hace en
nombre de esta alianza).
LOS CAMBIOS TERRITORIALES
La Restauración suponía también volver a la situación territorial anterior a 1789, pero todos querían conseguir ventajas con
respecto a esta situación, pero para que ninguna potencia destacase sobre otras se vuelve a la igualdad inicial.
Francia pierde los territorios conquistados durante la revolución, como Bélgica o Sajonia. Se intenta rodear a Francia de
multitud de estados-tapón que ejerzan el papel de primera muralla. Por esto se crearon los Países Bajos (Holanda, Bélgica,
Luxemburgo) en 1815.
Tras el Congreso de Viena triunfa el absolutismo (vuelta al régimen antiguo, a la tradición, religión, privilegiados, etc.) Bajo
esta fachada en realidad hay varias diferencias, por ejemplo en Inglaterra donde el sistema parlamentario irá evolucionando
hacia un sistema democrático. En Francia la revolución sí ha dejado importantes huellas, y nada más llegar Luis XVIII al
trono promete un sistema más representativo, y promulgó la Carta Otorgada, una especie de constitución otorgada por el
rey, por lo que no existe ninguna limitación en sus poderes, pero sí concede los principios de igualdad, libertad y propiedad,
y aparece una asamblea bicameral (cámara de los Pares -nombrados por el rey y cuyo título es hereditario- y la cámara de los
diputados- donde más de la mitad eran funcionarios y el resto banqueros, grandes propietarios, etc.) y de esta forma se
mantiene Luis XVIII en el poder.
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LAS REVOLUCIONES DE 1820 Y 1830
El poder absolutista solo se podrá mantener por la fuerza de las armas, y se multiplican las sociedades secretas, las más
activas los carbonarios contra los que los estados inician una dura represión.
A partir de 1815 aparece el nacionalismo.
En 1820 se produce la primera oleada revolucionaria y afecta a Portugal, a los Estados Pontificios y a España. En España
había regresado al trono Fernando VII, que vuelve como absolutista restaurado e inicia una fuerte represión contra los
liberales, que habían luchado por su regreso, lo que provoca pronunciamientos protagonizados por grupos minoritarios en
espera de que el resto se les una.
Son muy frecuentes los pronunciamientos de militares liberales y se le suma la independencia americana a los problemas de
Fernando VII.
En el año 1820 se produce un pronunciamiento del ejército que estaba a la espera de embarcar para enfrentarse a los
liberales americanos (pronunciamiento de Rafael de Riego) al que se le suman otros militares y las élites liberales de las
ciudades y consiguen que Fernando VII se vea obligado a firmar la Constitución de 1812, y se inicia el Trienio Liberal (1820-
1823) pero las potencias europeas no lo aceptan y la Santa Alianza decide en Verona en 1822 intervenir en España, tarea que
se le encarga a Francia y que ataca con los “Cien Mil Hijos de San Luis”, que derrota al ejército liberal y restaura el
absolutismo. Tras esto Fernando VII inicia la “década ominosa”, con un absolutismo exacerbado que obliga a huir a miles de
personas (p. ej. Goya). Esta revolución se extiende a varios países, y en Portugal se consigue como en Francia, un régimen de
carga otorgada. Mientras, en América triunfan los liberales, excepto en Cuba. La única rebelión llega a buen fin en Europa es
la de Grecia contra el Imperio Otomano, ya que es ayudada por las grandes potencias, que buscan un debilitamiento del
poder otomano. La opinión pública occidental está de parte de Grecia. Rusia particularmente sigue buscando una salida al
mar. En el interior de Grecia los catalizadores son los Popes, la iglesia griega, y en el exterior las sociedades secretas. Se
elabora una constitución y se elige un rey (en el Congreso de Epidauro) y gracias a las potencias occidentales conseguirán la
independencia en 1830. El rey elegido es un príncipe alemán.
En el año 1830 una nueva oleada revolucionaria más fuerte recorre Europa. En estas revoluciones el liberalismo va unido al
nacionalismo despertado por Napoleón. A esto se le une también la situación social de la época.
Esta oleada comenzó en Francia con la llegada al trono de Carlos X, que toma medidas fuertemente absolutistas, como la
disolución de la Asamblea.
Se producirán varias revueltas que acabarán con el poder de Carlos X (julio 1830), son las “Tres Jornadas de Gloria”. Se
produce una proclama que Carlos X intentó parar con el ejército, pero en este momento se produce la sublevación popular
(27, 28 29 julio), el único apoyo que tenía era el clero, por lo que abdica. Para evitar que esto se convierta en una nueva
revolución francesa un burgués moderado (Thiers) lanza una proclama para que se elija un nuevo rey y se elige a Luis Felipe
de Orleáns, que estaba emparentado con la dinastía del rey, pero su padre pertenecía al grupo de aristócratas que defendía
las ideas ilustradas y revolucionarias. Por esto Luis Felipe se comporta como un gran burgués, y su mandato dura desde
1830 hasta la revolución de 1848, y en estos años Francia se convierte en una gran potencia industrial—se dice que era el
gobierno de los banqueros, y que su lema era ¡franceses enriquecéos!. El reinado de Luis Felipe de Orleáns va cambiando
hacia un reinado conservador.
Estas Tres Jornadas Gloriosas contagiaron la revolución a otros países europeos, p.ej. Bruselas, donde tiene un carácter
nacionalista. Bruselas había sido español, austríaco, francés y por último perteneciente al reino de los Países Bajos donde el
dominio era holandés, y Bruselas quería independizarse ya que su religión (católica) era distinta al resto. Otra diferencia es
el lenguaje, ya que los flamencos hablan holandés y en el sur los valones (de Valonia) hablan francés. Bruselas es uno de los
primeros lugares en industrializarse aparte de Francia.
Muy influenciada por los movimientos franceses la burguesía francófona está muy descontenta ya que les separaba la lengua,
religión, etc. A partir del 5 de agosto comienzan los disturbios en Bruselas y el rey Guillermo lleva al ejército lo que provoca
más sublevaciones. Se crea una junta revolucionaria que pide ayuda a Luis Felipe de Orleáns. Las potencias quieren
intervenir pero Francia declara su apoyo y para evitar la guerra se reúnen por lo que aceptan la independencia de Bélgica.
Tras esto buscan un rey, y eligen uno alemán, Leopoldo de Sajonia, que recibe el título de rey de los belgas. Se elabora una
constitución, directamente inspirada en la de Cádiz de 1812, que es la más antigua y liberal de Europa.
El siguiente lugar a donde se extiende la oleada revolucionaria es Polonia. Tras el Congreso de Viena había tenido pérdidas
territoriales (Cracovia, Galitzia...) y el resto no era independiente sino que era un protectorado ruso. Los polacos aprovechan
la salida de las tropas del zar dirigiéndose a Bruselas para sublevarse. Esto lleva a un gobierno provisional que no tiene el
apoyo de ninguna potencia, por lo que el ejército del zar ahoga la insurrección, aplacando a la nobleza, campesinos, etc.
Tampoco tiene éxito en los estados pontificios de Italia, donde Austria, al igual que en Alemania, sofoca los intentos
revolucionarios.
Aunque parezca que las revoluciones del ’30 fracasaron, consiguieron romper la unidad de las potencias y ya no se convocan
más congresos, y la independencia de Bélgica abrirá el camino a otras revoluciones nacionalistas.
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LAS REVOLUCIONES DE 1848
Son los intentos de la burguesía por imponer las ideas liberales tras los fracasos de 1830. También aparecen las revoluciones
nacionalistas y nuevos planteamientos de carácter democrático (sufragio universal masc.) al igual que el socialismo y el
marxismo. En Francia habían aparecido asociaciones obreras y políticos socialistas, cuyos objetivos son la mejora de las
condiciones laborales.
El régimen de Luis Felipe de Orleáns tomaba posiciones cada vez más conservadores y con menos apoyos. A esto se le une la
gran crisis económica que provenía del campo y la primera crisis del capitalismo producida por un retroceso del
ferrocarril?descenso demanda siderúrgica?desempleo. Mientras que la ideología liberal pide, p. ej. la libertad de
expresión, la ideología democrática pide la libertad de prensa, la no censura, etc. Es decir, la ideología democrática es
siempre más revolucionaria que la liberal.
Las ideas socialistas pertenecen al socialismo premarxista, y Marx está presente en las revoluciones del ’48, donde participa
la clase obrera junto a la burguesía contra la Restauración, aunque es también el punto de inflexión de estos, ya que la
burguesía se detiene temerosa ante las reivindicaciones obreras.
Las revoluciones del ’48 comienzan en Francia, donde la situación parece tranquila, aunque el rey no goza del apoyo de la
aristocracia, del ejército, burguesía radical ni de la clase obrera.
El 22 de febrero un grupo de periodistas republicanos piden permiso para dar un mitin, y el primer ministro lo prohibe, pero
la manifestación se realiza de forma ilegal. Al día siguiente se repite (ya de manera más general) y se solicita a la Guardia
Nacional que ataque, pero esta se niega. El pueblo va a las Tullerías y se levantan barricadas por todo París. El 24 de febrero
el pueblo asalta las Tullerías y Luis Felipe de Orleáns abdica. Se forma un gobierno provisional con todos los sectores que
han participado en la revolución. El candidato a la presidencia es Lamartine, un poeta político, pero también hay demócratas
y socialistas. Se proclama la 2ª República que tomará medidas de fuerte contenido social, como el derecho laboral, la
limitación de la jornada laboral a 10h. etc. Se crean en París los talleres nacionales, para dar efecto al derecho laboral,
preocupados en dar trabajo y no tanto en obtener beneficios. También se concede la libertad de prensa, la abolición de la
esclavitud y de la pena de muerte, etc.
En abril del ’48 se celebran elecciones parlamentarias, y la mayoría de los votos van para Lamartine, aunque hay muchos
conservadores y monárquicos. En los meses siguientes llegan a París muchos trabajadores para trabajar en los talleres
nacionales, pero al no haber suficiente trabajo para todos se producen disturbios, aplacados por Cavaignac (Ministro del
Ejército) de manera contundente. A partir de aquí se suprimen los talleres nacionales, se vuelve al control de la prensa...
Entre febrero y junio del ’48 el grupo formado por burgueses y socialistas se separa.
A las elecciones presidenciales se presentaron Lamartine, Cavaignac, y un tercero, Luis Napoleón Bonaparte, un sobrino del
emperador, que será quien gane (según avance su mandato va a ir de conservador a progresista, y mediante plebiscito se va a
proclamar emperador como Napoleón III del 2º imperio) desde 1848 hasta 1870 cuando es derrotado en la guerra franco-
prusiana. Se consigue el triunfo definitivo de la ideología demócrata y supuso el inicio del nacionalismo. Italia estaba
dividida en siete territorios (el más importante, el reino del Piamonte, en su rey Carlos Alberto estaban las esperanzas de que
concediera algún derecho social) Otro reino es el de Nápoles, otros los Estados Pontificios, los ducados de Modena, Toscana
y Parma, y el reino Lombardo-Venetto, ocupados militarmente por Austria. En todos estos territorios hay levantamientos
que pretenden conseguir una constitución de carácter liberal (se consigue en ciertos lugares como los EE.PP.) y conseguir la
unidad italiana.
El ejército austríaco, al igual que el Papa, se vio obligado a huir. Mazzini proclama la República, pero Francia repone al Papa
y Austria va derrotando a los sublevados. Esto hace darse cuenta a los republicanos de que sin el apoyo del Piamonte no
conseguirán nada.
En Alemania la revolución es similar a la italiana, se pide una constitución que se consigue. Se crea el Congreso de Frankfurt
(una Asamblea de todos los alemanes) cuyo objetivo es la unificación de toda Alemania, donde como en Italia, debe hacerse
desde el poder, no desde el Pueblo.
El imperio austríaco estaba formado por una amalgama heterogénea de países (alemanes, eslovacos, polacos, eslovenos,
croatas, húngaros...) Estaba gobernado de manera claramente absolutista. Es una revolución en la que se entremezclan las
peticiones liberales y nacionales. Uno de los líderes es Kossuth.
Desde marzo se ven las primeras revueltas contrarias al absolutismo del emperador. Hay partidarios de hacer concesiones
(como se hizo en Italia) y otros de acabar con ellas (Metternich). En julio del ’48 el emperador es obligado a abandonar
Viena. En todo el imperio estallaban revueltas de carácter nacional.
En Hungría se establece un nuevo parlamento, y Kossuth se convierte en ministro (en Hungría, Croacia, Transilvania... estos
dos últimos no aceptaron ese parlamento). El gobernador de Croacia se subleva con el apoyo austríaco contra Hungría. Se
establece el imperio Austro-Húngaro.
Esta misma historia se repite en Bohemia (Rep. Checa), pero el apoyo nacionalista no está tan decidido, ya que está muy
germanizado. En Praga se proclama la República Checa en los territorios de Bohemia y Silesia.
Contra esto, el ejército austríaco bombardea Praga, disuelve el Parlamento y se restablece el orden imperial (Vindischgädtz).
El ejército imperial se dirige ahora contra los húngaros, donde también es repuesto el orden imperial.
Las disensiones entre los burgueses y los obreros llevan a los fracasos, y entre las diferentes nacionalidades tampoco hay
apoyos. Sin embargo en Francia sí se consiguió el sufragio universal, en el Piamonte se consigue una constitución de corte
liberal, los representantes obreros se dan cuenta de que es necesaria la unión. (se crea la A.I.T.)
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