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Las Aventuras de Tom Sawyer De Mark Twain

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Las Aventuras de Tom Sawyer De Mark Twain
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  • Added: April, 26th 2011
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Artículo publicado en la Revista Actualidad Juridica Tomo 215 Octubre 2011 de Gaceta Juridica

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www.interlectores.com1Las aventuras de Tom Sawyer(1876)de Mark TwainMark Twain (30 de noviembre de 1835  21 de abril de 1910), fue un popular humorista y escritor estadounidense. Las aventuras de Tom Sawyer es una novela publicada en 1876, actualmente considerada una obra maestra de la literatura. Relata las aventuras de la infancia de Tom Sawyer, un niño que crece en el Sur de los Estados Unidos, en una población de la costa del río Misisipi, antes del el secesionismo por parte de los Estados Confederados de América, lo que concluyó a la Guerra Civil Estadounidense entre yankis y confederados. www.interlectores.comLibros electrónicos de lectura horizontalEdición 2010Ejemplar de cortesía gratis, para lectura y uso personalwww.interlectores.com2Las aventuras de Tom Sawyer(1876)de Mark TwainÍndiceI – Hoja 3 | II - Hoja 9 | III – 13 | IV – Hoja 17 V – Hoja 24 | VI – Hoja 28 | VII – 37 | VIII – 42Esta obra se encuentra en dominio públicoIX – 46 | X – 51 | Hoja XI – 56 | XII – 60 Fuente del texto: wikisourceEl texto está disponible bajo la Licencia Creative Commons Atribución/Compartir-Igual 3.0; XIII – Hoja 64 | XIV – Hoja 69 | XV - Hoja 73XVI – Hoja 76 | XVII – Hoja 82 | XVIII – Hoja 85 XIX – Hoja 92 | XX – Hoja 94 | XXI – Hoja 98 Edición 2.010XXII – Hoja 102 | XXIII – Hoja 104www.interlectores.com XXIV – Hoja 109 | XXV – Hoja 110 Libros electrónicos de lectura horizontalXXVI –Hoja 116 | XXVII – Hoja 122XXVIII – Hoja 125 | XXIX – Hoja 128XXX - Hoja 133 | XXXI – 140 | XXXII – 146XXXIII – Hoja 148| XXXIV - Hoja 156XXXV - 159Ejemplar de cortesía gratis para lectura y uso personalwww.interlectores.com3Las aventuras de Tom Sawyer (1876) de Mark TwainCapítulo I Fue hasta la puerta y se detuvo allí, recorriendo con la mirada las plantas de tomate y las hierbas silvestres que constituían el jardín. Ni sombra de Tom. Alzó, pues, la voz a un ángulo de puntería calculado para larga distancia y gritó: -¡Tom! -¡Tú! ¡Toooom! Silencio. Oyó tras de ella un ligero ruido y se volvió a punto para atrapar a -¡Tom! un muchacho por el borde de la chaqueta y detener su vuelo. Silencio. -¡Ya estás! ¡Que no se me haya ocurrido pensar en esa despensa!... ¿Qué estabas haciendo ahí? -¡Dónde andará metido ese chico!... ¡Tom! -Nada. La anciana se bajó los anteojos y miró, por encima, alrededor del cuarto; después se los subió a la frente y miró por debajo. Rara -¿Nada? Mírate esas manos, mírate esa boca... ¿Qué es eso vez o nunca miraba a través de los cristales a cosa de tan poca pegajoso? importancia como un chiquillo: eran aquéllos los lentes de -No lo sé, tía. ceremonia, su mayor orgullo, construidos por ornato antes que para servicio, y no hubiera visto mejor mirando a través de un -Bueno; pues yo sí lo sé. Es dulce, eso es. Mil veces te he dicho par de mantas. Se quedó un instante perpleja y dijo, no con que como no dejes en paz ese dulce te voy a despellejar vivo. cólera, pero lo bastante alto para que la oyeran los muebles: Dame esa vara. -Bueno; pues te aseguro que si te echo mano te voy a... La vara se cernió en el aire. Aquello tomaba mal cariz. No terminó la frase, porque antes se agachó dando estocadas con -¡Dios mío! ¡Mire lo que tiene detrás, tía! la escoba por debajo de la cama; así es que necesitaba todo su aliento para puntuar los escobazos con resoplidos. Lo único que La anciana giró en redondo, recogiéndose las faldas para consiguió desenterrar fue el gato. esquivar el peligro; y en el mismo instante escapó el chico, se encaramó por la alta valla de tablas y desapareció tras ella. Su tía -¡No se ha visto cosa igual que ese muchacho! Polly se quedó un momento sorprendida y después se echó a reír bondadosamente. Ejemplar de cortesía gratis para lectura y uso personalwww.interlectores.com4Las aventuras de Tom Sawyer (1876) de Mark Twain-¡Diablo de chico! ¡Cuándo acabaré de aprender sus mañas! preguntas llenas de malicia y trastienda, con el intento de hacerle ¡Cuántas jugarretas como ésta no me habrá hecho, y aún le hago picar el anzuelo y sonsacarle reveladoras confesiones. Como caso! Pero las viejas bobas somos más bobas que nadie. Perro otras muchas personas, igualmente sencillas y candorosas, se viejo no aprende gracias nuevas, como suele decirse. Pero, envanecía de poseer un talento especial para la diplomacia ¡Señor!, si no me la juega del mismo modo dos días seguidos, tortuosa y sutil, y se complacía en mirar sus más obvios y ¿cómo va una a saber por dónde irá a salir? Parece que adivina transparentes artificios como maravillas de artera astucia. hasta dónde puede atormentarme antes de que llegue a montar en cólera, y sabe, el muy pillo, que si logra desconcertarme o Así, le dijo: hacerme reír ya todo se ha acabado y no soy capaz de pegarle. No; la verdad es que no cumplo mi deber para con este chico: ésa -Hacía bastante calor en la escuela, Tom; ¿no es cierto? es la pura verdad. Tiene el diablo en el cuerpo; pero, ¡qué le voy a hacer! Es el hijo de mi pobre hermana difunta, y no tengo -Sí, señora. entrañas para zurrarle. Cada vez que le dejo sin castigo me remuerde la conciencia, y cada vez que le pego se me parte el -Muchísimo calor, ¿verdad? corazón. ¡Todo sea por Dios! Pocos son los días del hombre nacido de mujer y llenos de tribulación, como dice la Escritura, y -Sí, señora. así lo creo. Esta tarde se escapará del colegio y no tendré más remedio que hacerle trabajar mañana como castigo. Cosa dura es -¿Y no te entraron ganas de irte a nadar? obligarle a trabajar los sábados, cuando todos los chicos tienen asueto; pero aborrece el trabajo más que ninguna otra cosa, y, o Tom sintió una vaga escama, un barrunto de alarmante sospecha. soy un poco rígida con él, o me convertiré en la perdición de ese Examinó la cara de su tía Polly, pero nada sacó en limpio. Así es niño. que contestó: Tom hizo rabona, en efecto, y lo pasó en grande. Volvió a casa -No, tía; vamos..., no muchas. con el tiempo justo para ayudar a Jim, el negrito, a aserrar la leña para el día siguiente y hacer astillas antes de la cena; pero, al La anciana alargó la mano y le palpó la camisa. menos, llegó a tiempo para contar sus aventuras a Jim mientras éste hacía tres cuartas partes de la tarea. Sid, el hermano menor -Pero ahora no tienes demasiado calor, con todo. de Tom o mejor dicho, hermanastro, ya había dado fin a la suya de recoger astillas, pues era un muchacho tranquilo, poco dado a Y se quedó tan satisfecha por haber descubierto que la camisa aventuras ni calaveradas. Mientras Tom cenaba y escamoteaba estaba seca sin dejar traslucir que era aquello lo que tenía en las terrones de azúcar cuando la ocasión se le ofrecía, su tía le hacía Ejemplar de cortesía gratis para lectura y uso personalwww.interlectores.com5Las aventuras de Tom Sawyer (1876) de Mark Twainmientes. Pero bien sabía ya Tom de dónde soplaba el viento. Así -Siddy, buena zurra te va a costar. es que se apresuró a parar el próximo golpe. Ya en lugar seguro, sacó dos largas agujas que llevaba clavadas -Algunos chicos nos estuvimos echando agua por la cabeza. Aún debajo de la solapa. En una había enrollado hilo negro, y en la la tengo húmeda. ¿Ve usted? La tía Polly se quedó mohína, otra, blanco. pensando que no había advertido aquel detalle acusador, y además le había fallado un tiro. Pero tuvo una nueva inspiración. «Si no es por Sid no lo descubre. Unas veces lo cose con blanco y otras con negro. ¡Por qué no se decidirá de una vez por uno a -Dime, Tom: para mojarte la cabeza ¿no tuviste que descoserte el otro! Así no hay quien lleve la cuenta. Pero Sid me las ha de cuello de la camisa por donde yo te lo cosí? ¡Desabróchate la pagar, ¡reconcho!» chaqueta! No era el niño modelo del lugar. Al niño modelo lo conocía de Toda sombra de alarma desapareció de la faz de Tom. Abrió la sobra, y lo detestaba con toda su alma. chaqueta. El cuello estaba cosido, y bien cosido. Aún no habían pasado dos minutos cuando ya había olvidado sus -¡Diablo de chico! Estaba segura de que habrías hecho rabona y cuitas y pesadumbres. No porque fueran ni una pizca menos de que te habrías ido a nadar. Me parece, Tom, que eres como graves y amargas de lo que son para los hombres las de la edad gato escaldado, como suele decirse, y mejor de lo que pareces. Al madura, sino porque un nuevo y absorbente interés las redujo a la menos, por esta vez. nada y las apartó por entonces de su pensamiento, del mismo modo como las desgracias de los mayores se olvidan en el anhelo Le dolía un poco que su sagacidad le hubiera fallado, y se y la excitación de nuevas empresas. Este nuevo interés era cierta complacía de que Tom hubiera tropezado y caído en la inapreciable novedad en el arte de silbar, en la que acababa de obediencia por una vez. adiestrarle un negro, y que ansiaba practicar a solas y tranquilo. Pero Sid dijo: Consistía en ciertas variaciones a estilo de trino de pájaro, una especie de líquido gorjeo que resultaba de hacer vibrar la lengua -Pues mire usted: yo diría que el cuello estaba cosido con hilo contra el paladar y que se intercalaba en la silbante melodía. blanco y ahora es negro. Probablemente el lector recuerda cómo se hace, si es que ha sido -¡Cierto que lo cosí con hilo blanco! ¡Tom! muchacho alguna vez. La aplicación y la perseverancia pronto le hicieron dar en el quid y echó a andar calle adelante con la boca Pero Tom no esperó el final. Al escapar gritó desde la puerta: rebosando armonías y el alma llena de regocijo. Sentía lo mismo que experimenta el astrónomo al descubrir una nueva estrella. No Ejemplar de cortesía gratis para lectura y uso personalwww.interlectores.com6Las aventuras de Tom Sawyer (1876) de Mark Twainhay duda que en cuanto a lo intenso, hondo y acendrado del -¡A que sí! placer, la ventaja estaba del lado del muchacho, no del astrónomo. -¡A que no! Los crepúsculos caniculares eran largos. Aún no era de noche. Siguió una pausa embarazosa. Después prosiguió Tom: De pronto Tom suspendió el silbido: un forastero estaba ante él; un muchacho que apenas le llevaba un dedo de ventaja en la -Y tú, ¿cómo te llamas? estatura. Un recién llegado, de cualquier edad o sexo, era una curiosidad emocionante en el pobre lugarejo de San Petersburgo. -¿Y a ti que te importa? El chico, además, estaba bien trajeado, y eso en un día no festivo. -Pues si me da la gana vas a ver si me importa. Esto era simplemente asombroso. El sombrero era coquetón; la chaqueta, de paño azul, nueva, bien cortada y elegante; y a igual -¿Pues por qué no te atreves? altura estaban los pantalones. Tenía puestos los zapatos, aunque no era más que viernes. Hasta llevaba corbata: una cinta de -Como hables mucho lo vas a ver. colores vivos. En toda su persona había un aire de ciudad que le dolía a Tom como una injuria. Cuanto más contemplaba aquella -¡Mucho..., mucho..., mucho! esplendorosa maravilla, más alzaba en el aire la nariz con un gesto de desdén por aquellas galas y más rota y desastrada le iba -Tú te crees muy gracioso; pero con una mano atada atrás te pareciendo su propia vestimenta. Ninguno de los dos hablaba. podría dar una tunda si quisiera. Si uno se movía, se movía el otro, pero sólo de costado, haciendo -¿A que no me la das?... rueda. Seguían cara a cara y mirándose a los ojos sin pestañear. Al fin, Tom dijo: -¡Vaya un sombrero! -Yo te puedo. -Pues atrévete a tocármelo. -Pues anda y haz la prueba. -Lo que eres tú es un mentiroso. -Pues sí que te puedo. -Más lo eres tú. -¡A que no! Ejemplar de cortesía gratis para lectura y uso personalwww.interlectores.com7Las aventuras de Tom Sawyer (1876) de Mark Twain-Como me digas esas cosas agarro una piedra y te la estrello en la -¡Pues sí que me importa tu hermano! Tengo yo uno mayor que cabeza. el tuyo y que si lo coge lo tira por encima de esa cerca. (Ambos hermanos eran imaginarios.) -¡A que no! -Eso es mentira. -Lo que tú tienes es miedo. -¡Porque tú lo digas! -Más tienes tú. Tom hizo una raya en el polvo con el dedo gordo del pie y dijo: Otra pausa, y más miradas, y más vueltas alrededor. Después empezaron a empujarse hombro con hombro. -Atrévete a pasar de aquí y soy capaz de pegarte hasta que no te puedas tener. El que se atreva se la gana. -Vete de aquí -dijo Tom. El recién venido traspasó en seguida la raya y dijo: -Vete tú -contestó el otro. Ya está: a ver si haces lo que dices. -No quiero. -No me vengas con ésas; ándate con ojo. -Pues yo tampoco. -Bueno, pues ¡a que no lo haces! Y así siguieron, cada uno apoyado en una pierna como en un puntal, y los dos empujando con toda su alma y lanzándose -¡A que sí! Por dos centavos lo haría. furibundas miradas. Pero ninguno sacaba ventaja. Después de forcejear hasta que ambos se pusieron encendidos y arrebatados El recién venido sacó dos centavos del bolsillo y se los alargó los dos cedieron en el empuje, con desconfiada cautela, y Tom burlonamente. dijo: Tom los tiró contra el suelo. -Tú eres un miedoso y un cobarde. Voy a decírselo a mi hermano grande, que te puede deshacer con el dedo meñique. En el mismo instante rodaron los dos chicos, revolcándose en la tierra, agarrados como dos gatos, y durante un minuto forcejearon asiéndose del pelo y de las ropas, se golpearon y arañaron las narices, y se cubrieron de polvo y de gloria. Cuando Ejemplar de cortesía gratis para lectura y uso personalwww.interlectores.com8Las aventuras de Tom Sawyer (1876) de Mark Twainla confusión tomó forma, a través de la polvareda de la batalla Llegó muy tarde a casa aquella noche, y al encaramarse apareció Tom sentado a horcajadas sobre el forastero y cautelosamente a la ventana cayó en una emboscada preparada moliéndolo a puñetazos. por su tía, la cual, al ver el estado en que traía las ropas, se afirmó en la resolución de convertir el asueto del sábado en -¡Date por vencido! cautividad y trabajos forzados. El forastero no hacía sino luchar para libertarse. Estaba llorando, sobre todo de rabia. -¡Date por vencido! -y siguió el machacamiento. . Al fin el forastero balbuceó un «me doy», y Tom le dejó levantarse y dijo: -Eso, para que aprendas. Otra vez ten ojo con quién te metes. El vencido se marchó sacudiéndose el polvo de la ropa, entre hipos y sollozos, y de cuando en cuando se volvía moviendo la cabeza y amenazando a Tom con lo que le iba a hacer «la primera vez que lo sorprendiera». A lo cual Tom respondió con mofa, y se echó a andar con orgulloso continente. Pero tan pronto como volvió la espalda, su contrario cogió una piedra y se la arrojó, dándole en mitad de la espalda, y en seguida volvió grupas y corrió como un antíope. Tom persiguió al traidor hasta su casa, y supo así dónde vivía. Tomó posiciones por algún tiempo junto a la puerta del jardín y desafió a su enemigo a salir a campo abierto; pero el enemigo se contentó con sacarle la lengua y hacerle muecas detrás de la vidriera. Al fin apareció la madre del forastero, y llamó a Tom malo, tunante v ordinario, ordenándole que se largase de allí. Tom se fue, pero no sin prometer antes que aquel chico se las había de pagar. Ejemplar de cortesía gratis para lectura y uso personalwww.interlectores.com9Las aventuras de Tom Sawyer (1876) de Mark TwainCapítulo II reñían, se pegaban y bromeaban. Y se acordó de que, aunque la fuente sólo distaba ciento cincuenta varas, Jim jamás estaba de vuelta con un balde de agua en menos de una hora; y aun entonces era porque alguno había tenido que ir en su busca. Tom Llegó la mañana del sábado y el mundo estival apareció le dijo: luminoso y fresco y rebosante de vida. En cada corazón resonaba un canto; y si el corazón era joven, la música subía hasta los -Oye, Jim: yo iré a traer el agua si tú encalas un pedazo. labios. Todas las caras parecían alegres, y los cuerpos, anhelosos de movimiento. Las acacias estaban en flor y su fragancia Jim sacudió la cabeza y contestó: saturaba el aire. -No puedo, amo Tom. El ama vieja me ha dicho que tengo que El monte de Cardiff, al otro lado del pueblo, y alzándose por traer el agua y no entretenerme con nadie. Ha dicho que se encima de él, estaba todo cubierto de verde vegetación y lo figuraba que el amo Tom me pediría que encalase, y que lo que bastante alejado para parecer una deliciosa tierra prometida que tenía que hacer yo era andar listo y no ocuparme más que de lo invitaba al reposo y al ensueño. mío..., que ella se ocuparía del encalado. Tom apareció en la calle con un cubo de lechada y una brocha -No te importe lo que haya dicho, Jim. Siempre dice lo mismo. atada en la punta de una pértiga. Echó una mirada a la cerca, y la Déjame el balde, y no tardo ni un minuto. Ya verás cómo no se Naturaleza perdió toda alegría y una aplanadora tristeza entera. descendió sobre su espíritu. ¡Treinta varas de valla de nueve pies de altura! Le pareció que la vida era vana y sin objeto y la -No me atrevo, amo Tom... El ama me va a cortar el pescuezo. existencia una pesadumbre. Lanzando un suspiro, mojó la brocha ¡De veras que sí! y la pasó a lo largo del tablón más alto; repitió la operación; la volvió a repetir, comparó la insignificante franja enjalbegada con -¿Ella?... Nunca pega a nadie. Da capirotazos con el dedal, y eso el vasto continente de cerca sin encalar, y se sentó sobre el boj, ¿a quién le importa? Amenaza mucho, pero aunque hable no descorazonado Jim, salió a la puerta haciendo cabriolas, con un hace daño, a menos que se ponga a llorar. Jim, te daré una balde de cinc y cantando Las muchachas de Búffalo. Acarrear canica. Te daré una de las blancas. agua desde la fuente del pueblo había sido siempre a los ojos de Tom una cosa aborrecible; pero entonces no le pareció así. Se Jim empezó a vacilar. acordó de que no faltaba allí compañía. Allí había siempre muchachos de ambos sexos, blancos, mulatos y negros, -Una blanca, Jim; y es de primera. esperando vez; y entretanto, holgazaneaban, hacían cambios, Ejemplar de cortesía gratis para lectura y uso personalwww.interlectores.com10Las aventuras de Tom Sawyer (1876) de Mark Twain-¡Anda! ¡De ésas se ven pocas! Pero tengo un miedo muy grande marcha, enfiló hacia el medio de la calle, se inclinó hacia estribor del ama vieja. y tomó la vuelta de la esquina pesadamente y con gran aparato y solemnidad, porque estaba representando al Gran Misuri y se Pero Jim era de débil carne mortal. La tentación era demasiado consideraba a sí mismo con nueve pies de calado. Era buque, fuerte. Puso el cubo en el suelo y cogió la canica. Un instante capitán y campana de las máquinas, todo en una pieza; y así es después iba volando calle abajo con el cubo en la mano y un gran que tenía que imaginarse de pie en su propio puente, dando escozor en las posaderas. Tom enjalbegaba con furia, y la tía órdenes y ejecutándolas. Polly se retiraba del campo de batalla con una zapatilla en la mano y el brillo de la victoria en los ojos. -¡Para! ¡Tilín, tilín, tilín! (La arrancada iba disminuyendo y el barco se acercaba lentamente a la acera.) ¡Máquina atrás! Pero la energía de Tom duró poco. Empezó a pensar en todas las ¡Tilínlinlin! (Con los brazos rígidos, pegados a los costados.) diversiones que había planeado para aquel día, y sus penas se ¡Atrás la de estribor! ¡Tilínlinlin! ¡Chuchuchu! .... (Entretanto el exacerbaron. Muy pronto los chicos que tenían asueto pasarían brazo derecho describía grandes círculos porque representaba retozando, camino de tentadoras excursiones, y se reirían de él una rueda de cuarenta pies de diametro.) ¡Atrás la de babor! Tilín porque tenía que trabajar... ; y esta idea le encendía la sangre tilín, tilín!... (El brazo izquierdo empezó a voltear.) ¡Avante la de como un fuego. Sacó todas sus mundanales riquezas y les pasó babor! ¡Alto la de estribor! ¡Despacio a babor! ¡Listo con la revista: pedazos de juguetes, tabas y desperdicios heterogéneos; amarra! ¡Alto! ¡Tilín, tilín, tilín! ¡Chistsss!... (Imitando las llaves lo bastante quizá para lograr un cambio de tareas, pero no lo de escape.) suficiente para poderlo trocar por media hora de libertad completa. Se volvió, pues, a guardar en el bolsillo sus escasos Tom siguió encalando, sin hacer caso del vapor. Ben se le quedó recursos, y abandonó la idea de intentar el soborno de los mirando un momento y dijo: muchachos. En aquel tenebroso y desesperado momento sintió una inspiración. Nada menos que una soberbia magnífica -¡Je, Je! Las estás pagando, ¿eh? inspiración. Cogió la brocha y se puso tranquilamente a trabajar. Ben Rogers apareció a la vista en aquel instante: de entre todos Se quedó sin respuesta. Tom examinó su último toque con los chicos, era de aquél precisamente de quien más había temido mirada de artista; después dio otro ligero brochazo y examinó, las burlas. Ben venía dando saltos y cabriolas, señal evidente de como antes, el resultado. Ben atracó a su costado. A Tom se le que tenía el corazón libre de pesadumbres y grandes esperanzas hacía la boca agua pensando en la manzana; pero no cejó en su de divertirse. Estaba comiéndose una manzana, y de cuando en trabajo. cuando lanzaba un prolongado y melodioso alarido, seguido de un bronco y profundo «tilín, tilín, tilón; tilín, tilón», porque, -¡Hola, compadre! -le dijo Ben-.Te hacen trabajar, ¿eh? venía imitando a un vapor del Misisipí.Al acercarse acortó la Ejemplar de cortesía gratis para lectura y uso personalDocument Outline
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