Los Inicios del CEG/CEA
Fecha: diciembre de 1977. Lugar: México, D.F.
Don Víctor Gómez, para sorpresa de propios y extraños, convalece de muerte. Aquel
que era poseedor de la "piedra filosofal", del "elixir de larga vida", "mutante" poseedor
del "carbúnculo rojo", "cristo rojo de acuario", "buda maitreya", "kalki avatara",
abandonaba el mundo en forma inesperada.
Sus sentencias (llámele usted "profecías" o llámele usted amenazas) de llegar
personalmente, junto con su doctrina, a otras partes del mundo, se vieron truncadas.
Misioneros de muchos lugares, y principales allegados a la "familia heredera",
acudieron a darle el último "adiós". Cadenas de "curación" y "fuerza" (rituales de
"segunda cámara", dentro de los templos o Lumisiales gnósticos), para ayudar al
moribundo, de nada sirvieron. Finalmente murió, como cualquier otro mortal de esta
nuestra "humanidad doliente".
Al morir Samael, se extendió la noticia a misioneros y a estudiantes gnósticos de todo el
mundo. Entre aquellos misioneros se encontraba la familia Barón-Rojo. Una pareja de
bolivianos, que viajaron a México junto con sus entonces 3 hijos, siguiendo los pasos de
su bienamado maestro. Algo así como en busca de la tierra prometida, o el "sueño
americano".
Por aquel tiempo, muchos Sudamericanos viajaron a México siguiendo a Samael y sus
sueños doctrinarios. Samael creía que México sería la plataforma ideal para extender su
doctrina a mayores lugares de habla hispana. Así, muchos misioneros sudamericanos
vivían en suelo mexicano en forma ilegal, ya que ingresaban como turistas y se
quedaban a vivir allí. Posiblemente, estos fueron los mismos pasos que siguió su
maestro.
La policía mexicana en redadas u operativos inesperados capturó y deportó a muchos
de esos inmigrantes y misioneros sudamericanos, detectados a causa de su
sospechosa conducta, y su forma de vida en comunidad, donde en una pequeña casa
vivían mas de 10 o 20 de ellos.
La familia en la que centramos esta historia, los Barón, a punto estuvieron en una
ocasión de ser deportados a su natal Bolivia. Por ello, muchos de aquellos misioneros
adquirieron la nacionalidad mexicana, ya fuera en forma legal o ilegal. Si usted recuerda
el mismo Samael, en ninguno de sus escritos finales (o conferencias) menciona haber
nacido en Colombia, y por el contrario se ufana de considerarse "mexicano" y de tener
como presidente a José L. Portillo (presidente de México en aquel tiempo).
El hecho es que el fanático seguidor imita en todo a su fanático líder, y la nacionalidad
no podía ser una excepción. Muchos seguidores directos de Samael de aquellos tiempos
declaraban públicamente, y aún siguen haciéndolo, ser mexicanos o haber nacido en
México. Algunos misioneros para evitar la negación de su solicitud de nacionalidad
mexicana, optaron por adquirir papeles falsos o fraudulentos (acta de nacimiento, fe de
bautismo, cartilla de servicio militar, acta de matrimonio, etc), para que de esa manera
tuvieran oportunidad de solicitar un pasaporte mexicano. Muchos de aquellos
misioneros mantenían así una doble o triple identidad (una con nacimiento
sudamericano, otra con nacimiento mexicano, y otra quizá con nacimiento en España).
Los Barón por ejemplo, poseen un pasaporte mexicano, otro boliviano, otro español, y
otro brasileiro. (Aún cuando no podemos afirmar que algunos de estos pasaportes hayan
sido obtenidos mediante documentos de origen fraudulento).
Al morir Samael, y después de 3 días de esperar a que algo "mágico" y "divinal"
aconteciera, decide la familia del fallecido, dar a conocer a todo el mundo gnóstico la
noticia de su muerte. Así, los misioneros de "segunda" categoría, y muchos estudiantes
gnósticos, reciben la invitación para dar un último "adiós" a su maestro. Los discípulos
de "primer" nivel, los sudamericanos, los secretarios personales, los más allegados de la
familia, llevaban varios días sin descansar, "trabajando" arduamente en los "mundos
internos" esperando devolverle la vida, o esperando ayudarle con ello en el acto divinal
que esperaban ocurriera.
De entre muchos misioneros de "segunda" categoría, se presentan Ernesto Barón y
Cloris Rojo, quienes aprovechando que aquellos, los mas cercanos, se encontraban
extenuados y sin ánimo para organizar la velada del cuerpo de su "redentor", se
sumaron a la organización de la misma, ordenando las visitas, tiempos, personas. Este
fue el primer acierto de los Barón, en su todavía incipiente carrera por el Poder.
A partir de aquel momento, doña Arnolda coge con bastante aprecio esa ayuda que los
Barón le proveen. Y así, pasado un tiempo Ernesto Barón es designado por doña
Arnolda, nuevo "Abad" del monasterio de Guadalajara, México. Monasterio que en su
principio fue abierto, y clausurado un par de años después por órdenes de Samael, y que
estuvo bajo la custodia en ese entonces de Fernando Moya, misionero de origen
colombiano.
Había que robustecer o hacer crecer la grey gnóstica, y más cuando recién había
ocurrido la primera gran división y disputa por el poder con los discípulos colombianos
("Rabolú", "Gargha Kuichines", y otros), los más allegados de Samael, ocasionando
numerosas pérdidas de seguidores. Por ello doña Arnolda decide reabrir el monasterio
de Guadalajara, y coloca ahí a su entonces fiel espadachín Ernesto Barón.
Con el paso del tiempo, y después de 13 cursos de misioneros, Ernesto Barón adquiere
un poder importante dentro de Ageacac. Si bien Hypatia era la "Coordinadora
internacional " designada por su madre doña Arnolda, E.B. poseía un poder equiparable
al de ella, principalmente con aquellos que pasaron por sus "garras", egresados como
"misioneros" en Guadalajara. Fue en este período que comenzó a efervecer el interés de
los estudiantes españoles de Ageacac por la doctrina gnóstica, y como en ningún otro
momento hasta entonces, muchos españoles egresaron de los cursos dictados por E.B...
Observando el poder que los Barón tenían con los nuevos misioneros, y el gran negocio
que iniciaban por la venta de su revista, panfletos, y pequeños libros, impresos en la
bodega del monasterio, Hypatia y Litelantes deciden destituir a E.B. en su cargo de
"Abad" de Guadalajara y lo envían a dar misión a otro país, como a cualquier otro
misionero. Situación que obviamente los Barón no aceptaron, y aliándose con Fernando
Salazar Bañol (F.S.), último secretario personal de Samael, declaran la guerra a
Litelantes e Hypatia, durante el congreso internacional de la ciudad de Mérida,
Yucatán, México, en 1983, e inician una disputa más por el poder en Ageacac, última
asociación gnóstica fundada por Samael.
La nueva secta gnóstica creada por los Barón y Fernando Salazar sería llamada C.E.G.
(Centro de Estudios Gnósticos). Una secta que prometía una Libre Expresión, una
Igualdad de Condiciones entre instructores o misioneros, y entre estudiantes,
Comprensión por las necesidades de los demás, un Consejo o Mesa Redonda para tomar
las decisiones importantes de la institución, en un estilo democrático o parlamentario;
todas estas, ideas construidas en base a los errores en los que Hypatia incurría como
Coordinadora de Ageacac.
No pasó mucho tiempo para que estas ideas iniciales de la nueva secta gnóstica llamada
C.E.G., fueran sustituidas por el objetivo real: Una lucha por el poder sectario, y los
beneficios económicos que este proporciona, al estilo de un golpe de estado, en las
manos de un verdadero Dictador, y Emperador Romano, con su Emperatriz detrás
orientándole, una pareja de perdona-vidas, y manipuladores siniestros, que
lograban hacer perder todo tipo de autoestima e identidad en todo aquel que tenía,
y tiene aún, la desgracia de cruzarse en su camino.
Para no parecer demasiado evidente con respecto a la situación sectaria y doctrinal de la
nueva secta llamada C.E.G., los Barón cambiaron algunos de los títulos y conceptos
doctrinarios de Samael. A los misioneros se les llama ahora "profesores", dándole un
toque más académico. Al nombre de la institución se le agrega la palabra
"Antropología" (Centro de Estudios de Antropología Gnóstica). Al "V.M." (Venerable
Maestro), se le sustituye por el título de "Doctor" o "Dr." (haciendo creer que se trata
de un hombre con estudios a nivel de Doctorado, o de gran sapiencia reconocida en todo
estrato social).
Todo para las primeras cámaras debía parecer muy "Antropológico" nada de
misticismos, ni saludos de "Paz Inverencial" con ojitos en blanco mirando al cielo, esto
se guardaba solo para aquellos avanzados y de "segundas cámaras".
Entre otras muchas cosas estos fueron algunos de los principales cambios en la forma de
operar de la secta. Así se intentó hacer parecer que se trataba de una institución más
seria, menos religiosa y sectaria, a diferencia de su secta madre u original, aún cuando el
objetivo fue siempre el mismo: Atraer a más víctimas a la grey, que se pueda
enajenar, explotar, y manipular.
Los Barón se apoderaron del monasterio de Guadalajara y se atrincheraron en él,
mientras con llamadas telefónicas a España y de Sudamerica, y visitas a diversos sitios
de México, logran conservar una buena tajada del pastel o tarta gnóstica. Y al igual que
en la anterior ruptura con los colombianos, comienza un peregrinar de ambos bandos,
visitando las asociaciones gnósticas suscritas aún a la Ageacac, para convencerles de
permanecer con unos o con los otros. Juramentos de lealtad y fidelidad ante la Biblia,
similar a lo que hace poco sucedió con su nuevo cristo "Nefer", para manipular a la grey
mediante el miedo a ser castigados. Pláticas de ambos bandos, para convencer a los
adeptos, suceden por muchos sitios de México y en España.
La última cita en el post anterior, narra precisamente una de estás charlas de
convencimiento sectario.
Las palabras de "Litelantes", describen lo que en aquel tiempo acontecía en España en
Ageacac, a dos años de iniciarse la ruptura con Ernesto Barón y Fernando Salazar.
Comprobado está que la seducción del poder sectario y económico tiene más
fuerza que cualquier principio moral y ético que tenga un gnóstico o cualquier otro
sectario. En la búsqueda del poder se rompen todo tipo de leyes, reglas, y principios
éticos, morales, y hasta espirituales, que antes de que las luchas por el poder sucedan,
los gnósticos establecen como "correctos".
Las hermandades samaelianas se disuelven, y los anteriormente "fraters" o hermanos se
lanzan unos contra otros para no perder su coto de poder. Todo está justificado, cada
bando contrario posee su propia verdad, cada uno cree (o intenta hacer creer) que es el
"verdadero salvador" y auténtico poseedor del "conocimiento" de Samael, y el fin
siempre justifica los medios, o como se dice en lenguaje samaeliano: "Una ley
superior, lava una ley inferior".
Al poco tiempo de haberse constituido el C.E.G., Ernesto Barón destierra a Fernando
Salazar de entre sus filas. Fernando Salazar era el narrador predilecto de sus
experiencias vividas con Samael. Y debido a que Ernesto Barón nunca ha gustado de
tener sombras que lo opaquen, no pasó mucho tiempo para deshacerse de tan peligrosa
compañía.
Estos son los inicios del C.E.G., ahora C.E.A.
Hay mucho aún por dialogar, de esta secta, otra más de las tantas sectas que derivaron
de las sectas originales que Víctor Gómez creó.
Hasta pronto.
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