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Metafora en la terapia

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Metáfora en la terapia o formación
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O t r a s a p o r t a c i o n e s
Papeles del Psicólogo, 2006. Vol. 27(2), pp. 116-122
http://www.cop.es/papeles
LAS METÁFORAS EN LA PSICOLOGÍA
COGNITIVO-CONDUCTUAL
Jenny Moix Queraltó
Universidad Autónoma de Barcelona
Las metáforas, asociadas más a la literatura que a la ciencia, todavía son poco utilizadas en la psicología más científica (la
corriente cognitivo-conductual). Aunque infrautilizadas en esta psicología, sí que nos las podemos encontrar cómodamente
instaladas en otras perspectivas psicológicas (psicoanalítica, humanista y constructivista). En los últimos años, probablemente
por la convergencia entre las distintas corrientes de pensamiento, las puertas de la psicología cognitivo-conductual se han
abierto en mayor medida para las metáforas. En este artículo, se analiza cómo se ha llevado a cabo esta apertura, cómo se
emplean dentro de las terapias cognitivo-conductuales y qué ventajas presenta su utilización.
Palabras clave: Metáforas, pensamiento metafórico, psicología cognitivo-conductual.
Metaphors, associated more with literature than science, have not been totally introduced within the more scientific form of
psychology (the cognitive-behavioural school of thought). Although they are not totally introduced in this type of psychology,
we find them comfortably installed in other psychological perspectives (psychoanalytic, humanist and constructivist). In recent
years, probably due to the convergence of different lines of thought, the doors of cognitive-behavioural psychology have been
opened to metaphors. In this article, we analyse how this has come about, how metaphors are employed within cognitive-be-
havioural therapies and what advantages this offers.
Key words: Metaphor, methaphoric thinking, cognitive-behavioural pyschology.
os humanos tenemos tendencia a la generaliza-
metáforas dentro de nuestras técnicas en la misma me-
ción, al etiquetaje, al pensamiento en blanco y
dida que lo han hecho otras corrientes?
L negro para ordenar la realidad. Probablemente Los objetivos del presente artículo son tres, describir:
sea esta forma de simplificación la que nos ha llevado
- La incorporación de las metáforas dentro de la co-
a hablar de pensamiento lógico-formal versus pensa-
rriente cognitivo-conductual.
miento creativo o de ciencia versus arte como si fueran
- El empleo de las metáforas dentro de las terapias
entidades completamente diferenciadas. Incluso hemos
cognitivo-conductuales
otorgado una base fisiológica a esta distinción: el he-
- Las ventajas de la utilización de las metáforas.
misferio derecho para lo creativo y el izquierdo como
sustento de lo racional.
UN EJEMPLO
Dentro de esta dualidad, está claro en qué lugar he-
Antes de adentrarnos en la definición del término “me-
mos ubicado las metáforas: en el pensamiento creativo
táfora”, veamos un ejemplo. Ejemplos de metáforas
o en el arte. Cuando hablamos de metáforas, una de
hay infinitos porque de hecho siempre se han utilizado
las primeras asociaciones que lleva a cabo nuestro ce-
desde las que encontramos en los evangelios hasta las
rebro es con la literatura y obviamente nunca la rela-
presentes en la literatura infantil (el patito feo, la hor-
cionaríamos con la ciencia. “Metáforas” y “ciencia”
miga y la cigarra, etc.). El ejemplo elegido es una me-
son dos conceptos que se nos antojan más bien opues-
táfora muy empleada en la terapia de aceptación y
tos ¿Será por este motivo por el que los psicólogos cer-
compromiso (Wilson y Luciano, 2002). Esto es, se trata
canos a las corrientes más científicas dentro de la
de una metáfora “terapéutica” .
psicología (las conductistas y las cognitivistas), con
“Dos mujeres se encontraban en su despacho
nuestro afán de alejar de la psicología todo lo que no
compartido trabajando con sus respectivos orde-
sonara a científico, no hemos incorporado el uso de las
nadores. A una de las mujeres mientras estaba
escribiendo, le empezaron a aparecer mensajes
Correspondencia: Jenny Moix Queraltó. Universidad Autónoma
en la pantalla de su ordenador. Mensajes que
de Barcelona. Facultad de Psicología. Grupo de Investigación en
decían “nunca solucionarás tu problema” “eres
Estrés y Salud. Área de Psicología Básica. 08193 Bellaterra. Es-
paña. E-mail: jenny.moix@uab.es

una inútil” “la gente te ve mal” . Cuando leyó es-
116

JENNY MOIX QUERALTÓ
O t r a s a p o r t a c i o n e s
tos mensajes empezó a creérselos y a angustiar-
en las que se da una comparación entre dos o más en-
se, a sufrir terriblemente ¡¡¡Parecían tan ciertos!!!
tidades que son literalmente diferentes (Lyddon, Clay y
Entonces intentó borrarlos de la pantalla, pero
Sparks, 2001). Y fue más allá afirmando que la capa-
no pudo. Así que continuó trabajando. De vez
cidad de generar metáforas nos descubría el poder de
en cuando, volvían a aparecer pero como ella
la mente sobre la posibilidad de las cosas (Sims,
sabía que no podía eliminarlos, no intentó hacer
2003).
nada y siguió trabajando. A pesar de los men-
Según Siler (Cfr. Azzollini y González, 1997), metá-
sajes que a veces aparecían y le hacían sufrir, la
fora y analogía se pueden homologar bajo la catego-
mujer disfrutaba y se sentía bien consigo misma
ría general de metaforación, la cual define así:
porque su trabajo estaba quedando tal y como
Metaforación: 1) objeto, imagen, idea o proceso que
ella quería.
se compara con alguna otra cosa. 2) Todas las formas
A la otra mujer, le empezó a suceder lo mismo.
de metáfora, que incluyen la alusión, la alegoría, la
Empezaron a aparecerle los mismos mensajes
analogía, el símbolo y los tropos o figuras del lenguaje,
que a su compañera: “nunca solucionarás tu
que pueden involucrar a todos los sentidos físicos y psi-
problema””eres una inútil”… Entonces intentó
cológicos.
eliminarlos, pero no lo conseguía. Sufría muchí-
Copi sugiere que la metáfora es una inferencia analó-
simo porque estaba totalmente convencida de
gica y, como tal, parte de la similaridad de dos o más
que los mensajes eran ciertos. Y además sufría
cosas en uno o más aspectos para concluir la similari-
porque no conseguía eliminarlos. Así que dejó
dad de esas cosas en algún otro aspecto (cfr. Azzollini
de trabajar para pensar qué métodos podía em-
y González, 1997).
plear para eliminar los mensajes. Estaba segura
Aunque podríamos establecer distinciones entre con-
de que si no los borraba no podría continuar
ceptos como metáfora, parábola, alegoría, etc., en este
trabajando. Así que empezó a probar un méto-
trabajo el término metáfora lo utilizaremos de una ma-
do tras otro, pero no conseguía nada. Los men-
nera amplia, genérica. Nos centraremos en la clave del
sajes seguían allí. Miraba a su compañera con
concepto; esto es, en el traslado de un significado
rabia porque la veía trabajando e incluso pare-
(Mosterín, 2003). En griego moderno, al vehículo que
cía que estuviera disfrutando con su trabajo.
transporta los viajeros del avión a la terminal del aero-
Pensó que su compañera podía trabajar porque
puerto se le denomina “la metáfora”. Este autobús pue-
no recibía los mismos mensajes que ella. Así que
de constituir la metáfora de cómo entendemos el
siguió en su empeño por eliminarlos. Su sufri-
término “metáfora”: un transporte del significado.
miento iba en aumento: cada vez tenía más
mensajes negativos, fracasaba en todos sus in-
LAS METÁFORAS DENTRO DE LAS CORRIENTES DE
tentos por eliminarlos y encima no avanzaba en
PENSAMIENTO PSICOLÓGICAS
su trabajo. Se quedó encallada en esta situa-
La metáfora encaja a la perfección dentro del pensa-
ción.”
miento psicoanalítico. Freud afirmaba que el pensa-
En esta metáfora, los mensajes representan los pensa-
miento en imágenes se encontraba más cerca del
mientos automáticos negativos y la conducta de la se-
inconsciente que el pensamiento en palabras (Kopp y
gunda mujer, una conducta de evitación. Sin embargo,
Jay, 1998). De hecho, el psicoanálisis pone más énfa-
no nos vamos a detener aquí a exprimir el jugo tera-
sis en la interpretación del lenguaje metafórico (chistes,
péutico de esta metáfora, que lo tiene. La hemos descri-
símbolos,..) que del lenguaje literal.
to sólo para que cumpla las funciones de ejemplificar el
Otra de las corrientes de pensamiento en las cuáles
concepto.
las metáforas se sienten más cómodas es el constructi-
vismo. Según esta postura, la realidad no es indepen-
DEFINICIÓN
diente del observador (McNamee y Gergen, 1996;
Desde los tiempos de los filósofos griegos, se ha elucu-
Ibañez, 2001). Esto es, cada persona posee su propia
brado sobre las metáforas intentando definirlas. Aristó-
realidad y, por tanto, no existen realidades más reales
teles definió la metáfora como una serie de palabras
que otras. La realidad se confunde con las gafas de
117

O t r a s a p o r t a c i o n e s
LAS METÁFORAS EN LA PSICOLOGÍA
COGNITIVO-CONDUCTUAL
quien la mira. Por consiguiente, las metáforas que ca-
El lado más básico de la psicología cognitivista clásica
da uno de nosotros empleamos para definir el mundo
tampoco se ha caracterizado por la investigación del
son nuestra forma de filtrar la realidad o, dicho de otra
pensamiento metafórico. Es curioso comprobar que la
forma, constituyen nuestra propia realidad.
psicología cognitiva tan anclada en la metáfora del or-
Los constructivistas no diferencian entre el lenguaje li-
denador, sea consciente de que la emplea como forma
teral y las metáforas porque, según ellos, no percibi-
de analizar el comportamiento humano y, sin embargo,
mos la realidad objetivamente sino que la construimos
no traslade el uso de las metáforas como manera de
y tanto lo que normalmente denominamos lenguaje li-
percibir la realidad en nuestra vida diaria. Es como si
teral como las metáforas son una misma forma de
los cognitivistas aceptaran el uso de las metáforas como
construcción. Los estudios experimentales apoyan esta
forma de estudio científico pero no como una forma en
idea puesto que concluyen que el lenguaje metafórico
que los humanos analizamos el mundo.
no requiere un procesamiento especial en compara-
Ni que decir tiene que el conductismo más clásico ba-
ción con el lenguaje literal. En una investigación lleva-
sado fundamentalmente en los principios del condicio-
da a cabo por Gallego (1996) se comprobó que los
namiento pauloviano, skinneriano, encubierto y
enunciados metafóricos y los literales se comprendían
vicario, no ha dejado mucho hueco para el estudio y
con la misma facilidad y velocidad. En este sentido La-
empleo terapéutico de las metáforas. Como irónica-
koff y Johnson (1980) han mostrado que nuestros sis-
mente apunta Sims (2002), aunque algunos conductis-
temas conceptuales están constituidos para operar
tas han atacado abiertamente las metáforas, no han
metafóricamente.
tenido reparo alguno en utilizar metáforas provenientes
Los humanistas también acogen cómodamente a las
de la cartografía, ingeniería o informática para la des-
metáforas. Probablemente se encuentran tan conforta-
cripción del funcionamiento humano.
bles con el empleo de las metáforas porque ellos se ba-
san mucho más en la literatura que cualquier otra
LAS METÁFORAS EN LA PSICOLOGÍA COGNITIVO-
corriente psicológica. Debemos tener en cuenta, igual-
CONDUCTUAL
mente, que los humanistas nunca han pretendido iden-
La perspectiva cognitivo-conductual está viviendo una
tificarse con la ciencia, lo cuál les ha facilitado el uso
nueva etapa donde las metáforas poco a poco están
de metáforas tachadas de herramienta poco científica.
encontrando su sitio.
El contar historias o metáforas es un recurso amplia-
Tal como analiza Yela (1996), las diferentes posturas
mente utilizado en sus técnicas terapéuticas. Un claro
dentro de la psicología se están acercando. Un claro
exponente de ello lo encontramos en los libros del fa-
ejemplo de ello, lo vemos en las ideas constructivistas
moso Jorge Bucay (Bucay, 2002; Bucay, 2003).
van ganando terreno dentro del campo cognitivo. El
A diferencia de las corrientes anteriores, en general,
propio Albert Ellis (1993), máximo exponente de las te-
la postura cognitivista más tradicional ha obviado las
rapias cognitivas, resalta la necesidad de incorporar
metáforas. Su idea clave se basa en que existe una for-
prácticas y teorías de carácter más constructivista y hu-
ma “objetiva” o “lógica” de ver la realidad y cuando
manista. Este viento que cambia las posturas más radi-
no se ve a través de estas gafas se considera que la
cales trae consigo el empleo de las metáforas (Kopp y
persona la está distorsionando (de aquí se derivan los
Jay, 1998; Lyddon, Clay y Sparks, 2001; Meichen-
famosos listados de pensamientos erróneos o distorsio-
baum, 1993; Otto, 2000). Ahora, muchos terapeutas
nados). El terapeuta debe identificar cuál es el sesgo
más que cambiar las distorsiones del pensamiento a
de las interpretaciones del cliente y a través de análisis
través de métodos lógico-racionales, parten de la base
lógico-racionales cambiarlos. En otras palabras, este ti-
de que no existe un modo racional de ver la realidad
po de terapias se basan en un positivismo lógico en el
sino metáforas más útiles que otras en determinados
que se favorece la búsqueda empírica de la verdad
casos y lo que intentan cambiar o trabajar son las me-
que los pensamientos distorsionados oscurecen. Este ti-
táforas que emplea el cliente como gafas de su reali-
po de perspectiva favorece más la utilización del len-
dad. Un claro ejemplo lo podemos encontrar en el
guaje “racional” o “literal” que el metafórico en
artículo de Salkovskis (1999), donde emplean metáfo-
terapia.
ras dentro del tratamiento cognitivo-conductual para
118

JENNY MOIX QUERALTÓ
O t r a s a p o r t a c i o n e s
trastornos obsesivos-compulsivos como forma de ayu-
Neurolinguística (O’Connor y Seymour, 1992). Las me-
dar al paciente a reevaluar sus pensamientos obsesi-
táforas se han convertido, pues, en una herramienta
vos. Una de ellas consiste en asemejar estos
que se puede emplear con el cliente cuando se encuen-
pensamientos a chantajistas (por mucho que les des
tra en distintos estados: hipnotizado, relajado (muchas
nunca tienen suficiente).
de las visualizaciones que se emplean son puras metá-
Si hablamos de las corrientes más conductuales, dife-
foras) o simplemente cuando su estado es el normal de
renciándolas de las cognitivas, podemos comprobar co-
vigilia.
mo éstas también se han flexibilizado de tal forma que
han permitido abrir sus ventanas para dejar entrar el
LAS METÁFORAS EN TERAPIA
viento de las metáforas. Un claro ejemplo es la terapia
Las metáforas que se emplean en terapia se podrían
de aceptación y compromiso (véase el excelente manual
clasificar en dos grandes grupos: A) las que expone el
de Willson y Luciano, 2002). Esta terapia se encuentra
terapeuta y B) las que identificamos en el relato del
basada en el conductismo que se estructura sobre los
cliente.
principios del contextualismo funcional y la experimenta-
A) Las que emplea el terapeuta, pueden ser originales
ción en lenguaje (teoría de los marcos relacionales). En
del terapeuta o bien extraídas de otras fuentes
la misma, se ayuda al cliente a producir un distancia-
(Burns, 2003). De hecho la vida misma es una ina-
miento del contexto que envuelve la situación problemá-
gotable fuente de metáforas. Los terapeutas expe-
tica en la que se encuentra. El objetivo es que el cliente
rimentados ya van con una carpeta repleta de
abandone la lucha contra sus pensamientos y se centre
útiles metáforas bajo el brazo, y con su creativi-
en su conducta para alcanzar sus valores. De hecho, la
dad también a cuestas para inventarse las que
metáfora descrita al principio de este artículo que fue ex-
convenga durante el transcurso de la terapia. Un
traída de esta terapia ilustra muy bien esta idea. No
ejemplo de metáfora prefabricada a la que pode-
ahondaré en la descripción de esta terapia, lo único que
mos recurrir en el caso de tratar a un cliente de-
quiero resaltar aquí es que una de sus herramientas bá-
presivo es la siguiente (Otto, 2000):
sicas es las metáforas.
“Imagínate una gárgola en tu hombro, como
Como es bien sabido, las metáforas y los cuentos han
las gárgolas son de piedra, esta gárgola de
constituido siempre un importante instrumento dentro
depresión te hunde y te dificulta moverte pa-
de la psicología infantil dentro de diferentes perspecti-
ra realizar cualquier tipo de actividad. Ade-
vas psicológicas, por tanto también podemos conside-
más te está constantemente susurrando al
rar esta psicología como una puerta de entrada de las
oído. Los mensajes son negativos, humillan-
metáforas (Gardner Cfr. Capafons, Alarcón, Hem-
tes, te culpabilizan por todo. Si te encuentras
mings, 1999).
mal, la gárgola te afirma rotundamente que
No puede dejarse de nombrar la hipnosis en este
así te sentirás siempre. Y lo peor es que tú te
punto porque sería un imperdonable olvido. Una vez
crees todo lo que te susurra. En las próximas
que la hipnosis se logró introducir en la arena cogniti-
semanas, deberás aprender a identificar cuá-
vo-conductual (no sin muchos obstáculos por culpa del
les son estos mensajes y ser consciente que
misterioso halo que siempre la ha envuelto), ha consti-
vienen de la gárgola”
tuido una nueva puerta por la cual han entrado las me-
B) Para trabajar con las metáforas que se encuentran
táforas. Pensemos que la mayoría de las sugestiones
en el relato del cliente, Sims (2003) nos propone
que se emplean en hipnosis son totalmente metafóricas
una serie de pasos a seguir:
(Capafons, 2001; Hilgard y Hilgard, 1990; Kingsbury,
1.- Escuchar la metáfora. En muchos casos, los
1994). Erickson es sin duda el ejemplo más representa-
psicoterapeutas escuchan directamente el signi-
tivo del uso del lenguaje metafórico en hipnosis (Erick-
ficado de las palabras del cliente, pero no las
son y Rossi, 1979; Zeig y Rennick, 1991). Erickson
palabras mismas que es donde se encuentra la
utilizaba metáforas como analogías de la problemática
metáfora. Así que el primer paso debe consistir
del paciente. Fue través de él que las metáforas pasa-
en entrenarnos para escuchar esas palabras
ron a constituir un eje principal de la Programación
que conforman la metáfora.
119

O t r a s a p o r t a c i o n e s
LAS METÁFORAS EN LA PSICOLOGÍA
COGNITIVO-CONDUCTUAL
2.- Validar la metáfora. Este paso consiste en
creemos que lo afrontamos todo racionalmente. Cuan-
“marcar” la metáfora ante el cliente como algo
do alguien llega a la consulta del terapeuta, no sólo el
interesante a investigar.
cliente sino todos los que le rodean, le han bombarde-
3.- Expandir la metáfora. En este momento se de-
ado de consejos “lógico-racionales” que está claro que
be invitar al cliente a dar las asociaciones que
no le han sido útiles porque si no no hubiera acudido
le produzcan la metáfora (las emociones e
al psicólogo. Si en consulta seguimos con las mismas
imágenes que le suscita).
estrategias lógico-racionales que ya ha empleado el
4.- Jugar con las posibilidades. Aquí ya se pre-
cliente hasta entonces ¿podremos llegar muy lejos?
gunta sobre lo que debe significar la metáfora.
Las metáforas pueden constituir un buen inicio de las
Cuantos más significados emergen más cami-
terapias. En cualquier forma de terapia, el primer paso
nos de actuación aparecen. Tanto para expan-
suele constituir en explicarle al paciente en qué va con-
dir como para jugar con las posibilidades de
sistir la terapia. Las técnicas psicológicas suelen ser al-
la metáfora hemos de luchar contra el hábito
go nuevo para el paciente, así que una forma de que
endémico de darles una interpretación, nuestra
las entiendan es compararlas con algo que ya cono-
interpretación.
cen. Esto es establecer una metáfora. Un buen ejemplo
5.- Marcar y seleccionar. Una vez vistas diferentes
de este uso lo podemos encontrar en el artículo de Ca-
posibilidades, se trata de escoger la que más
pafons, Alarcón y Hemmings (1999), donde emplean
se adapte al objetivo del tratamiento.
una metáfora para explicar el uso de la hipnosis (técni-
6.- Conectar con el futuro. Hablar del futuro del
ca que lleva incorporada muchos prejuicios) con muy
cliente a través de la metáfora.
buenos resultados.
Estos 6 pasos se basan en una premisa muy bien
El uso de las metáforas es otra forma de contemplar el
descrita por Watzlawick:
problema, una nueva forma de hacerlo para el cliente
“El mensaje no sólo comunica información, sino
(Berlin, Olson, Cano y Engel, 1991; Lyddon, Clay y
que comunica algo sobre la misma comunica-
Sparks, 2001; Otto, 2000). Y está claro que si las vie-
ción. Tiene, por tanto, importancia metacomuni-
jas estrategias no le servían, bienvenidas deben ser las
cativa y crea una realidad de segundo orden
nuevas. Con las metáforas de repente se fomenta la
sobre la que podemos intentar llevar a cabo una
imaginación y la creatividad. Como muy bien apuntan
ulterior comunicación” Pág. 198 (Watzlawick,
Azzollini y González (1997), durante el proceso de so-
2001).
lución de problemas, una comprensión analógico-me-
tafórica puede, constituir una solución, iniciar el
Puede parecernos que encontrar metáforas en el dis-
camino hacia la misma o cambiar substancialmente el
curso del paciente no es fácil. Sin embargo, los relatos
enfoque del problema. En definitiva, las metáforas pue-
suelen estar llenos de metáforas. Mallinson, Kielhofner
den constituir trampolines heurísticos.
y Mattingly (1996) analizando las narraciones de 20
Si necesitamos de la imaginación y la creatividad del
clientes psiquiátricos, concluyeron que era un proceso
cliente, su papel de repente se convierte en más activo.
habitual que los pacientes incluyeran metáforas en sus
La movilización del cliente es siempre el primer y a ve-
historias para darles sentido.
ces el único objetivo de la mayoría de las terapias. La
participación activa la fomenta.
¿POR QUÉ SON ÚTILES LAS METÁFORAS?
Las metáforas presentan otras ventajas. Una de ellas
Vivimos en una cultura que desde la cuna nos enseñan
es que resultan fáciles de recordar. Las literatura sobre
a pensar de forma lógica-racional, en la familia, en la
memoria de la información verbal concluye que el ma-
escuela, en el trabajo. De hecho, “no eres lógico” se ha
terial se recuerda mejor si está organizado y es intere-
convertido en un insulto. Por ello, cuando tenemos un
sante, si provoca emociones no demasiado intensas y
problema intentamos abordarlo de la forma más “ra-
utiliza anclajes sensoriales (Otto, 2000). Como vemos,
cional” posible. Aunque emociones y procesos incons-
todas estas características las encontramos en las me-
cientes afecten nuestras decisiones (léanse el excelente
táforas. Las metáforas suelen gustar, sólo hemos de fi-
artículo de Simón, 1997), nosotros intentamos o nos
jarnos en la mayoría de adjuntos que se mandan en
120

JENNY MOIX QUERALTÓ
O t r a s a p o r t a c i o n e s
los correos electrónicos con todo tipo de metáforas.
mos metáforas que cuando hablábamos de su vida de
Que gustan no cabe duda y que son fáciles de recor-
forma más literal. Mi percepción con ésta y otras per-
dar tampoco. Los publicistas saben muy bien las ven-
sonas es que cuando hablas metafóricamente, las emo-
tajas que presentan las metáforas para ser
ciones surgen con más facilidad.
recordadas, fijémonos en la cantidad de anuncios que
las emplean.
ALGUNAS REFLEXIONES
Otra de las ventajas que presentan las metáforas es
Hasta aquí hemos hablado de las ventajas de las metá-
que no provocan resistencias (Lyddon, Clay y Sparks,
foras, pero no puedo terminar sin comentar también al-
2001; Otto, 2000). Si el terapeuta sugiere al cliente
gunos de sus inconvenientes. La cita siguiente puede
cuál es la forma correcta en la que debería comportar-
constituir un buen aforismo al respecto:
se, probablemente aparecerán algunas resistencias, sin
“Las metáforas crean visión,
embargo si le cuenta una fábula al respecto, es proba-
pero también distorsionan.
ble que no se cree resistencia.
Tienen su potencial,
La eficacia de las metáforas también radica en que
pero también sus limitaciones.
permite al cliente externalizar el problema y analizarlo
Al crear formas de ver, crean también formas de
con más distancia (Otto, 2000).
no ver.”
Asimismo, las metáforas permiten el contacto con y la
Morgan (cfr. Young, 2002)
expresión de emociones (Lyddon, Clay, Sparks, 2001).
Es como si permitieran la expansión de la conciencia
Sobre las limitaciones de las metáforas nos habla muy
emocional al no ceñirnos exclusivamente a la experien-
claramente Reisfield (2004). En su artículo nos describe
cia literal. Permítanme que les cuente una experiencia
lo ampliamente que se emplean en el mundo oncológico.
que ilustra esta idea. La misma se enmarca dentro de
Para la descripción del cáncer es bastante frecuente el
una terapia que llevé a cabo a una cliente dentro de
uso de metáforas normalmente metáforas bélicas aunque
una investigación sobre dolor crónico. Se trataba de
también de otros tipos. Las metáforas según Reisfield
una mujer que sufría un dolor desde hacia varios años
ayudan a explicar la enfermedad pero en muchas oca-
pero que no presentaba ni ansiedad ni depresión pato-
siones puede dar lugar a malos entendidos e incluso
lógicas. El primer día de terapia, me había limitado a
pueden provocar emociones negativas si el paciente no
formularle algunas preguntas sobre su vida y la cliente
se encuentra a gusto con la metáfora que se emplea.
me respondió claramente, sin mucha emocionabilidad,
Asumiendo las limitaciones que pueden comportar las
puesto que describía su vida de forma positiva, incluso
metáforas, hemos visto las innumerables ventajas que
el dolor físico lo tenía bien integrado. El segundo día
presenta su uso. Con este artículo hemos pretendido su-
de terapia, practicamos la relajación y mientras ella es-
brayar cuáles son estas ventajas porque consideramos
taba relajada le expliqué la metáfora del jardín (Will-
que las metáforas se pueden convertir en importantes
son y Luciano, 2002). Resumiendo mucho, en esa
herramientas para los psicólogos cognitivo-conductua-
metáfora se equipara la vida con un jardín, y las plan-
les. Herramientas que pueden complementar las que ya
tas con los temas importantes de tu vida (la familia, los
tenemos. Por este motivo creemos que se deberían en-
amigos, el trabajo,…). Cuando acabé de describirle la
señar en nuestras aulas las metáforas como instrumen-
metáfora, le pregunte: ”¿Cómo ves tu jardín?” Y aquí la
tos terapéuticos y promover su uso aplicado.
cliente se puso a llorar diciéndome que veía algunos
Además de impulsar la enseñanza y la aplicación de
cactus y me explicó que uno de ellos era su cuñado
las metáforas, consideramos que se debería promover
(muchísimos años atrás la había violentado metiéndose
la investigación sobre las mismas. Existen innumerables
en su cama). Dudo mucho, aunque esto es una percep-
preguntas interesantes que responder:
ción muy subjetiva y personal (de hecho, como todas)
- ¿En qué nos basamos para diferenciar el lenguaje li-
que la cliente me hubiera hablado de esta circunstan-
teral del metafórico?
cia si no le hubiera explicado la metáfora. De hecho, a
- ¿Son las metáforas recursos lingüísticos especiales, o
lo largo de las sesiones pude comprobar como su lado
por el contrario, todo lenguaje es esencialmente me-
emocional aparecía más fácilmente cuando empleába-
tafórico?
121

O t r a s a p o r t a c i o n e s
LAS METÁFORAS EN LA PSICOLOGÍA
COGNITIVO-CONDUCTUAL
- ¿Hasta qué punto las metáforas que impregnan
Kopp, R.R. y Jay, M. (1998). Metaphoric language,
nuestra vida afectan a nuestras estrategias de afron-
metaphoric cognition, and cognitive therapy. Psy-
tamiento?
chotherapy, 35, 306-311.
En definitiva debemos abrir nuestras mentes para que
Lakoff G. y Johnson, M. (1980). Metaphors we live by.
puedan entrar las metáforas.
Chicago: University of Chicago Press.
Las mentes son como los paracaídas. Solo fun-
Lyddon, W.J., Clay, A.L. y Sparks, ChL. (2001). Metap-
cionan si están abiertas.
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Robert Dewar
lling and Development, 79, 269-275.
Mallinson, T., Kielhofner, G. y Mattingly, C. (1996).
AGRADECIMIENTO
Metaphor and meaning in a clinical interview. Ame-
Quiero agradecer al Profesor Tomas Blasco del Área de
rican Journal of Occupational Therapy, 50, 338-
Psicología Básica (UAB) su atenta revisión del manuscrito.
346.
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122

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