Plumabierta
Nº 11 – Enero 2007 Ejemplar gratuito
Te quiero… o algo
Plumabierta Te quiero… o algo
Índice
Editorial
4
¿Por qué no, simplemente, nostalgia?
Juan Ramón Gil
6
Cuentillo del alter ego
Mari Ángeles Vázquez Martín
8
Cariño; no me vas a dejar nunca, ¿verdad?
Jenu
9
Si pudiésemos hablar
Raimon Blu
12
Saludo a Ángel González
Alejandro Luna
15
Autopsia de un amor muerto. Extractos
Pablo Yebra
17
Amor perdido
Miguel Durán
22
La playa
Pedro Pérez Linero
23
2
Plumabierta Te quiero… o algo
Flor de naranjo
Alfonso Oñate
24
Poema de Abraham Guerrero
26
Poema de Antonio Juan Moreno
27
En armonía
Manuel Barba “Terry”
28
Te quiero mucho
Jenu
33
Poema de Alejandro Luna
34
Tu abrazo
Pedro Pérez Linero
35
Paisaje
Pedro Pérez Linero
35
Ilustraciones portada/contraportada: Ana María Pérez
Linero
Ilustraciones páginas 16 y 19: Pablo Yebra
Número 11, Enero de 2007
Depósito Legal: CA 326/02
Contacto: plumabierta@yahoo.es
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Plumabierta Te quiero… o algo
Editorial
Nos hemos enamorado.
Todo comenzó como una broma. Transcurría la Feria de
San Miguel, entre risas, música a todo volumen y botellines
de cerveza a sesenta céntimos (increíble, ¿verdad?).
El caso es que durante una conversación uno de nosotros
habló de “Beavis & Butthead recorren América”, una película
de dibujos animados bastante gamberra. Nos contó una
secuencia en la que uno de los protagonistas, durante un viaje
en avión, se queda boquiabierto ante la belleza de una azafata
de vuelo. Es entonces cuando dicho protagonista no tiene otra
ocurrencia que decirle:
“Te quiero… o algo”
Contado así no tiene gracia alguna, pero imagínense
nuestra reacción. ¿Hemos dicho ya que la cerveza estaba a
sesenta céntimos?
Aquella pequeña historia no sólo garantizó la carcajada
en aquel momento, sino que la guasa estuvo servida durante
toda la Feria (será que aún no hemos superado la edad del
pavo, ¿qué se le va a hacer?).
Uno de aquellos días alguien dijo “¿Y si fuese el título
del próximo Pluma?”.
Lo dijo en broma, por supuesto, pero está comprobado
que a veces carecemos por completo de sentido del humor y,
cuando quisimos darnos cuenta, nos encontrábamos con el
marroncete de hacer otro número de la revista.
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Plumabierta Te quiero… o algo
Normalmente -no siempre- nuestra publicación es de
temática libre y dispersa, pero esta entrega que les
presentamos a continuación es la primera de carácter
conceptual desde Febrero de 2000, o sea, la primera desde
entonces en la que todos los textos giran en torno a un mismo
tema.
Aquella vez hablábamos sobre educación, y en números
anteriores habíamos tratado tanto la libertad como la fe.
En esta ocasión, a sólo un mes de nuestro décimo
aniversario, hablamos de amor, de amor o algo, o algo que es
el amor, vayan ustedes a saber.
Les invitamos a que lo descubran a través de estas
páginas, no sin antes agradecer su colaboración a todos los
que han hecho posible que una vez más veamos la luz.
Para terminar querríamos hacerlo con una buena noticia,
la aparición en breve de una nueva publicación.
Se trata de El Balcón Azul, revista de poesía coordinada
por Abraham Guerrero y Antonio Juan Moreno, dos jóvenes
de nuestra localidad, de los cuáles publicamos dos poemas en
este número.
Desde aquí les deseamos lo mejor, a ellos y a su proyecto.
Ojalá este tipo de iniciativas se diesen más.
Sin más, esperemos que disfruten de la lectura.
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Plumabierta Te quiero… o algo
¿Por qué no, simplemente,
nostalgia?
Juan Ramón Gil
La nostalgia es la luz de la felicidad. ¿Acaso nunca se
habían dado cuenta de ello? No hay día alegre, feliz, día de
esos en los que mientras vives intentas agarrar cada segundo y
retenerlo, grabarlo en tu memoria, porque sabes que lo
necesitarás más tarde, en cualquiera de esos días grises que
están por venir en el que la nostalgia no sea la estrella del
reparto. Es innegable, la felicidad tiene modalidad de pago
aplazado, la cobras, la vives en plenitud, cuando la tormenta
descarga en las tardes de zozobra.
La nostalgia es el rostro de esa felicidad, de ese amor
que todos llevamos dentro para dar en el reparto diario, cual
cartero, porque estar está, aunque ni siquiera tengamos algo,
alguien que amar. Cuando ya ni siquiera nos amamos a
nosotros mismos, encontramos fuerza para amar la nostalgia,
los abrazos, las conversaciones metafísicas a las seis de la
mañana, o el simple café de los 25 de diciembre.
La nostalgia, es también dolor. El dolor cada vez que
subimos una calle empedrada y pendenciera que no
corresponde con la de nuestros primeros ladrocinios de besos,
cuando pisamos un bar que no es el nuestro, cuando
discutimos y discutimos pero no todos estamos aquí.
Nostalgia de esos muros en los que otros brazos te abrazaban,
y que ahora quedan tan lejos…
6
Plumabierta Te quiero… o algo
Nostalgia del verde mar, de la verde sierra, que digan lo
que digan los aceituneros de Jaén, o de Graná, no es el mismo.
Se parece más al impío verde Guardia Civil con el que tanto
nos atragantamos. Nostalgia, amor, de los amigos que se
fueron, esos que no volverán y de los que te robaron el último
beso, la última jornada de camaradería, el último guiño en el
brindis.
La nostalgia, termino, es el amor, la felicidad, el dolor o,
tan sólo, los ojos que te robaron las caricias de antaño, el
Mirador de San Pedro, La Caleta sin Bond, o tu foto en el
salvapantallas, aunque nos quede tanto sin vernos…
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Plumabierta Te quiero… o algo
Cuentillo del alter ego
Mari Ángeles Vázquez Martín
Un YO solito
perdió sentido sin un TÚ,
y aquel TÚ,
liberado,
se encontró
entre otros YO’S y TÚ’S feliz.
Aquel YO
lloró desesperado,
y deshidratado,
se consoló en otro YO;
juntos caminaron,
y rieron,
y se amaron,
¡¡ aquellos YO’S se multiplicaron !!
y nacieron yoes y túes,
y ellos y vosotros,
y TODOS nosotros
estamos aquí,
desperdigados, despistados,
buscándonos, constantes,
entre muchos YOS
y tantos TÚS.
Tuya
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Plumabierta Te quiero… o algo
Cariño; no me vas a dejar
nunca, ¿verdad?
Jenu
En esto de los amores somos muchas de la veces como
los perros, con la salvedad de que el perro es más inteligente,
no conoce el tema de las endorfinas, no se enamora, aunque
dicen que sí sufre por aquello del instinto y hasta se expone
físicamente ya que le pueden morder donde más le duela. No
creo yo que sufra tanto, menos que un contratista de obra,
seguro. Lo que hace, lo hace para competir con el más grande
y el más hermoso, es la naturaleza que le obliga a ello. Pero
es el can grande el que casi siempre termina cepillándose a la
linda, caliente y coqueta perrita, y si el peque tiene agallas
para llegar a consumar el acto sexual, y la perrita resulta ser
perra y grande, lo más seguro es que se convierta en una
especie de llavero cuando -como decimos en Andalucía- “le
eche el núo”.
Nosotros, los animales "inteligentes", vamos detrás de la
chica, la conquistamos a base de perder el tiempo que
tenemos libre, el mismo que sacrificamos en vez de estar
echando un partidito de fútbol-sala o viendo Matrix, una
buena película que me recomendó mi amigo Manolo. Le
decimos -con mucho trabajo- tonterías y hasta le escribimos
-o plagiamos- una poesía, ponemos cara de interesante,
aprendida casi siempre en una de esas pelis recomendadas.
Cuando las enamoramos a base de ingenio, y verdadero arte
taurino, es cuando comienzan los problemas reales, al poco
tiempo, casi de inmediato. Si la chica es celosa, ¡cágate! Te
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Plumabierta Te quiero… o algo
vas a enterar de lo que vale un peine, y si no lo es, igualmente
has de estar preparado para un cambio radical en tu vida, un
cambio que irá sin lugar a dudas para peor y de manera
negativa para ti. Al poco tiempo estarás hasta los mismos de
que te quieran tanto, aunque veas agrandarse al mismo tiempo
tu ego de macho, ese que va en tus genes y se pasea por tu
cuerpo como Pedro por su casa. Querrás liberarte de esas
lindas, suaves, finas y bellas manitas; “¡que se las vaya
metiendo donde le quepan!”.
Te asfixiarás, necesitarás un cambio, una liberación y es
cuando tú mismo y tu inteligencia provocan una reacción
negativa, la misma que estará en contra tuya durante mucho
tiempo. La chica que antes te ahogaba, a la que sin duda
mirabas con ojos cansinos y perdidos, acaba de mandarte
directamente ¡al carajo!, ahora es cuando comienza
verdaderamente tu calvario, es cuando te toca sufrir a ti, es
cuando existirá alguien que las va a pasar canutas. Irás detrás
de ella como un perrito faldero y minifaldero, le llegarás a
caer hasta gordo, y ella hará todo lo contrario de lo que
hablaba, de lo que pensaba. Atrás quedará ese tiempo en el
que tantas veces te decía; “Cariño; no me dejarás nunca,
¿verdad?”.
Ahora es ella la que manda, la que impone, la que pasa
de ti, la que pasa de casi todo, la que te pone celoso, la que te
da donde más te duele, ella dispone de una gran información;
sabe de ti hasta las veces que vas al water, si la tienes chica o
grande, si eres un desastre en la cama o una verdadera fiera, lo
sabe todo de ti, hasta si roncas. Con toda esa información, ella,
que es mujer, sabe qué pasos vas a dar, y por supuesto, los
que ella puede dar para joderte por donde te duela realmente.
Ya estás en manos de una mujer, ya te puedes ahorcar
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